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  • EFE

Varios miles de personas han asistido hoy al entierro, en la localidad turca de Guzelyazi, de los 35 civiles matados hace dos días por las bombas del Ejército de Turquía en el norte de Irak, en una operación reconocida como un "error".

Los cuerpos de las víctimas fueron transportados por varios hombres del multitudinario cortejo fúnebre, entre ellos Selahattin Demirtas, copresidente del partido prokurdo Paz y Democracia (BDP), desde el hospital de Uludere hasta sus tumbas en Guzelyazi, un pueblo cercano a la frontera con Irak, en la provincia turca de Sirnak.

El BDP declaró ayer tres días de luto y el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha hecho un llamamiento a la población kurda para levantarse en contra de "esta masacre".

En su primera reacción tras el bombardeo del miércoles, el jefe del Gobierno de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, criticó hoy a la prensa por haber presentado al Estado y al Gobierno de Turquía como responsables de la matanza.

"Dos (cazabombarderos) F-16 bombardearon la zona usada con frecuencia por el PKK, de acuerdo con informes de los servicios de inteligencia sobre la presencia de terroristas en ese área", dijo Erdogan a los medios locales.

Varios centenares de personas acudieron en la tarde de este viernes a la plaza Batikent de Diyarbakir, la capital de la región del sureste de Turquía donde vive la minoría kurda del país, para participar en una manifestación de protesta por el asesinato de los civiles, pero fueron dispersados rápidamente por la policía, que usó gases lacrimógenos y chorros de agua a presión.

Según señaló a Efe por teléfono un testigo, en las calles de Diyarbakir varios grupos de manifestantes se enfrentaron con la policía tirando piedras, y algunos intentaban alcanzar el edificio del partido gubernamental AKP de Erdogan.

Otros incidentes semejantes se han registrado en localidades del sureste de Turquía, como Mus, Cizre, Hakkari y Yuksekova, donde además muchos comerciantes cerraron sus tiendas en señal de luto y protesta.

En un comunicado, el Ejército turco expresó hoy su pesar por la pérdida de las 35 vidas.

El Gobierno turco admitió ayer que la matanza de los civiles, en su mayoría kurdos que vivían del contrabando de tabaco y combustible entre Turquía e Irak, fue un grave error del Ejército.

Hüseyin Çelik, vicepresidente del AKP, afirmó que las Fuerzas Aéreas bombardearon a contrabandistas en un "accidente operacional", creyendo que se trataba de guerrilleros del proscrito PKK.

El PKK -un grupo considerado terrorista por Turquía, la UE y EU- se alzó en armas en 1984 para reivindicar más derechos para los más de 12 millones de kurdos que habitan en Turquía.

Desde el pasado verano, los ataques del PKK se han hecho más frecuentes, y el Gobierno ha respondido con operaciones militares que incluyen incursiones en el norte de Irak, donde los rebeldes han sentado sus bases, y que la semana pasada costaron la vida a varias decenas de supuestos miembros del PKK, atrincherados en los montes de Turquía.