•   DAMASCO / AFP  |
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Los militantes que luchan por la democracia en Siria criticaron ayer martes la “falta de profesionalismo” de los observadores de la Liga Árabe, desplegados en el país para poner fin a la violencia, al tiempo que el secretario general de esa entidad admitía que la represión no ha cesado.

De acuerdo con la entidad Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH, ligado a la oposición, las fuerzas de seguridad mataron a tres personas en la ciudad de Homs, en el centro del país, considerada la “cuna” de la revuelta contra el régimen de Bachar al Asad.

La televisión oficial siria, a su vez, informaba con enorme despliegue la presencia de los observadores de la Liga Árabe en Homs, Deraa e Idleb.

Ante una represión que no cesa, los Comités Locales de Coordinación, LCC, llamaron al secretario de la Liga Árabe y a los observadores a mantener una actitud “objetiva, imparcial y honesta, además del sentido de la responsabilidad”.

De acuerdo con la LCC, los observadores deberían “anunciar su incapacidad de llevar adelante esta tarea por sí mismos y pedir la ayuda de organizaciones internacionales”.

“Queremos decirle a Nabil al Arabi -líder de la Liga Árabe- que la falta de profesionalismo de los observadores y la falta de respeto a los horarios de llegada a los lugares precisos ha hecho que varias personas hayan muerto”, denunciaron.

Ejército sigue en las calles
El trabajo de los observadores “que debían supervisar la aplicación del plan árabe para hacer cesar los asesinatos, es obstaculizado cotidianamente por el régimen”, añadió el LCC.

De acuerdo con los militantes, “los oficiales y los soldados del ejército visten uniformes de la policía, conducen vehículos militares camuflados y cambian los nombres de las calles, pero eso no significa que el ejército se retiró de las ciudades ni que el régimen aplique las cláusulas del protocolo”.
Según los LCC, 390 personas han perdido la vida desde que los observadores iniciaron su misión en Siria, el 26 de diciembre.

Al Arabi había pedido el lunes “el cese total de los disparos” en Siria, donde, según la ONU, la represión ya dejó un saldo de más de 5.000 muertos desde el mes de marzo.

Los vehículos militares “se han retirado de las ciudades y sus alrededores. Pero según ciertas informaciones que poseemos, existen francotiradores emboscados que continúan actuando desde edificios”, admitió el funcionario.

Para Al Arabi, “uno de los objetivos de la misión era asegurar la liberación de 3.484 personas detenidas por el gobierno sirio, en cuatro etapas. La liberación de un nuevo grupo será anunciada en breve”.