•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • ACAN-EFE

Un cura párroco del occidente de Honduras denuncio hoy ante el Ministerio Público que él y dos hermanos suyos fueron torturados y esposados por ocho policías el 26 de diciembre pasado.

El hecho se registró entre las comunidades de La Esperanza y San Miguelito, departamento occidental de Intibucá, dijo a periodistas el cura agredido, Marco Aurelio Lorenzo, al salir de interponer la denuncia ante el Ministerio Público en San Pedro Sula, norte del país.

Lorenzo, párroco de la comunidad de Macuelizo, Santa Bárbara, indicó que el 26 de diciembre se conducía en su vehículo con sus dos hermanos, y que cuando hacían un descanso en la carretera fueron agredidos por ocho elementos de la Policía.

Los tres hermanos se conducían hacia San Miguelito para reunirse con sus padres en Yamaranguila, Intibucá.

El sacerdote agregó que primero pensó que serían asesinados, por la brutalidad con que actuaron los policías, a los que no identificó.

"Nos dieron golpes en todas partes del cuerpo, al igual que a mis hermanos", relató el religioso, quien además indicó que los policías no sabían que él era sacerdote, de lo que se enteraron cuando le llevaron junto a sus hermanos a un hospital de la zona.

Lorenzo es conocido en la región occidental de Honduras por su defensa del medio ambiente y los derechos humanos.

La agresión de que han sido víctimas Lorenzo y sus dos hermanos fue repudiada hoy por organismos de derechos humanos, entre ellos el Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura (CPTRT), que exigió al presidente hondureño, Porfirio Lobo, y otras autoridades, que se respete sus vidas.

El CPTRT también pidió en un comunicado que se investigue el caso y se castigue a los responsables, además de denunciar el hecho ante la Asociación Internacional para la Prevención Contra la Tortura, Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La Policía de Honduras está en proceso de depuración a raíz de múltiples denuncias sobre la participación de agentes y oficiales en crímenes y delitos como narcotráfico, extorsión y robo de vehículos, entre otros.

El hecho más reciente sobre la participación de policías en crímenes se registró el 22 de octubre de 2011, cuando dos jóvenes universitarios fueron asesinados en Tegucigalpa, luego de una persecución en una patrulla por parte de elementos de la Policía Nacional.

En el doble crimen de los universitarios, quienes iban sin armas, están implicados siete policías y un suboficial.