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  • EFE

La recolección de basura en la superpoblada Ciudad de México se volvió caótica desde hace unos días, cuando el gobierno local decidió clausurar el basurero conocido como Bordo Poniente, un depósito que llegó a recibir diariamente hasta 6.000 toneladas de desechos.

La clausura del basurero, el 19 de diciembre pasado, permitió terminar con una de las principales fuentes de gas de efecto invernadero, pero también alteró el sistema de recolección de deshechos y ahora se volvió rutinario el avistamiento de montones de basura en avenidas, parques y monumentos.

Esta acumulación se debe a que los camiones recolectores no pasan a la hora acostumbrada o suspenden la colecta y pobladores arrojan la basura a la calle, a lo que se suman unos 1.000 basureros clandestinos ya existentes.

"Hay dos problemas que tenemos que resolver: uno son los tiempos de traslado para esas 2.500 o 2.600 (toneladas de basura)" y el otro son los "mil puntos en la ciudad donde tiran basura clandestina", dijo a la prensa local el alcalde Marcelo Ebrard.

La alcadía tenía previsto enviar la basura a cinco áreas especiales en las vecinas entidades de Morelos y el Estado de México, pero tres de estos depósitos cerraron sus puertas por incapacidad para el manejo de tales cantidades de basura.

A este problema se sumó la lentitud en la recolección y entrega de basura.

Largas filas de camiones recolectores aguardan hasta seis horas en las inmediaciones de los pocos espacios de depósito que los reciben, debido a la falta de espacio y mecanismos para agilizar los procedimientos de descarga.

Ebrard informó que la alcadía se abocará en los próximos días a conseguir los depósitos necesarios y después solucionará el tema de los polémicos basureros clandestinos.

El cambio en el tratamiento de la basura en Ciudad de México, con casi nueve millones de habitantes, comenzó en marzo de 2011 cuando el gobierno local emitió un reglamento que obliga a todos los ciudadanos a separar la basura.

Sin embargo, "no servía que la basura estuviera separada en los camiones porque al llegar al Bordo Poniente se volvía a juntar", explica a la AFP Manuel Ontiveros, especialista en residuos sólidos urbanos.

El especialista considera que la 'crisis de basura' que vive la ciudad obedece a que las autoridades "tomaron a la ligera el cierre" del Bordo Poniente, previsto desde hace más de un año, sin implementar un plan integral que incluyera islas con contenedores de basura separada, así como suficientes máquinas compactadoras y almacenes secos.

La secretaría de Gobernación (interior) informó en un comunicado que coordinará la distribución de desechos en los rellenos de la zona metropolitana que abarca a Ciudad de México y a municipios metropolitanos del Estado de México, que juntos albergan a unos 20 millones de habitantes, una de las zonas más densamente pobladas del mundo.

La dependencia también colaborará con el gobierno capitalino para lanzar una licitación que permita aprovechar el gas metano producido por las miles de toneladas de basura enterradas durante décadas en el Bordo Poniente para la producción de electricidad.

Este gran botadero, de 5.700 metros cuadrados, recibía un promedio de 200 a 250 camiones diarios que depositaban ahí unas 3.000 toneladas de basura orgánica y 3.000 de inorgánica, generando una montaña que alcanzaba hasta 17 metros de altura.