•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

Miles de personas se manifestaron hoy en la plaza cairota de Tahrir y calentaron motores para conmemorar el aniversario de la Revolución del 25 de Enero de 2011, que supuso la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak.

Los manifestantes participaron en una nueva protesta, denominada el "Viernes de los sueños de los mártires", para recordar a los casi mil fallecidos durante la revuelta.

A la plaza llegaron grupos desde barrios de toda la capital, en muchas ocasiones portando banderas.

Los asistentes entonaron lemas como "Pan, libertad, justicia" o "El pueblo quiere la caída del régimen" para reivindicar la salida del poder de la Junta Militar, máxima autoridad desde la renuncia de Mubarak el pasado 11 de febrero.

La concentración fue convocada por decenas de partidos y movimientos, entre ellos el Movimiento 6 de Abril, el Partido Socialdemócrata o la Asociación Nacional por el Cambio.

Como una especie de preámbulo de lo que será el aniversario de la Revolución, numerosos jóvenes acudieron a la plaza con bengalas y se instalaron puestos con carteles, sin que esto impidiera el tránsito de vehículos.

Uno de los asistentes, el jubilado Abdelkarim Abu Aleila, se sumó a las exigencias de la plaza y, en declaraciones a Efe, lamentó que después de un año "todo sigue igual", debido sobre todo -argumentó- a la actuación del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

"Las elecciones no han supuesto más que un apoyo a los islamistas, pero nunca habrá democracia si dependemos de los religiosos o del ejército", apuntó Aleila, a favor incluso de una intervención extranjera "para acabar con la dictadura".

Indignado también se mostró el estudiante Mamduh Ahmed, quien consideró que Egipto "necesita una segunda revolución y el (próximo) 25 de enero debe ser su inicio", con el propósito de evitar que los militares sigan controlando el país.

En uno de los puestos, los activistas hicieron publicidad de lo que llamaron "The Project", consistente en recoger firmas en una bandera gigantesca de Egipto para solicitar un Parlamento fuerte con sus debidas competencias y la elección de un presidente civil.

Además, la campaña pretende que ningún grupo pueda contar con privilegios en la próxima Constitución, una advertencia a los militares que en varias ocasiones han puesto condiciones para la redacción del texto.

Esa gran bandera les será entregada a los representantes del nuevo Parlamento, según los organizadores de la iniciativa, que pretenden huir de radicalismos y encontrar las demandas que identifican y unen a los egipcios.