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  • AFP

Al menos 31 personas murieron y 60 resultaron heridas, el viernes, en un atentado con coche bomba ocurrido durante una ceremonia fúnebre en el barrio Zaafaraniya de Bagdad, apenas unos días después de las amenazas de Al Qaida de hacer derramar “ríos de sangre” en Irak.

De las 31 personas muertas, ocho eran miembros de los servicios de seguridad y cuatro eran mujeres, según el Ministerio de Interior. Una fuente médica adelantó, por su parte, un nuevo balance de 36 muertos y 65 heridos.
Otras tres personas murieron en actos de violencia en Mosul (norte) y en Bagdad, según fuentes de seguridad.

El atentado en Bagdad fue perpetrado cerca de un hospital en el barrio chiita de Zaafaraniya cuando unas 150 personas estaban reunidas para asistir al entierro de Mohamed al Maliki, agente inmobiliario, su mujer y su hijo, que murieron el jueves por la noche en un incidente en el que participaron hombres armados.


Kamikaze en acción

El kamikaze se acercó en su vehículo al cortejo fúnebre e hizo detonar su carga explosiva, indicó a la AFP un policía que pidió el anonimato.

“Estaba cerca cuando un taxi amarillo se acercó. Hubo una terrible explosión y la gente salió proyectada al aire. Transporté el cadáver de una niña y el de un hombre sin cabeza. Una ambulancia con un paciente en el interior se quemó totalmente”, explicó a la AFP Imad Rabih, un empleado municipal de 20 años.

Para Abu Jasem, de 57 años, estos recientes atentados le recuerdan los terribles años de la guerra confesional de 2006 y 2007. “Es el regreso al domingo, martes, viernes de sangre como en la época que creía pasada. Las fuerzas de seguridad son responsables ya que eran numerosas y nadie controló el vehículo”, dijo.