•   Damasco, Siria  |
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  • AFP

La tensión subía ayer en Alepo tras el sangriento doble atentado de la víspera en la ciudad, la segunda de Siria, hasta ahora poco afectada por la protesta, mientras el régimen seguía bombardeando Homs y Zabadani, y la violencia amenaza con extenderse a Líbano.

La violencia causó 23 muertos ayer en Siria según varias fuentes, y se desbordó al vecino Líbano, donde choques entre libaneses favorables y hostiles al régimen del presidente sirio Bashar al-Asad causaron al menos tres muertos y 20 heridos en Trípoli, importante ciudad del norte del país.

En la tarde, los choques cesaron luego de una tregua entre ambos clanes musulmanes, sunita y alauita, apadrinado por el ejército libanés, informó un funcionario del área de seguridad que solicitó anonimato.

“Un sunita y un alauita murieron y 24 personas resultaron heridas en choques que estallaron el viernes entre gente del barrio de Jabal Mohsen (alauita) y otros de Bab el-Tebbaneh (sunita) con disparos de bala y de cohetes RPG”, según él.

Diez militares figuran entre los heridos, entre ellos un sargento en estado crítico, precisó. El ejército mantiene una fuerte presencia alrededor de los dos barrios.

Entran armas desde Irak
Por otra parte, las autoridades iraquíes señalaron que habían entrado a Siria desde Irak armas y combatientes yihadistas.

En Homs (centro), “capital de la revolución” y blanco de una ofensiva del ejército sirio desde hace una semana, cuatro personas, incluida una mujer, murieron el sábado en el continuo bombardeo del barrio de Baba Amr, según la entidad opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Los activistas calculan que más de 450 personas murieron en Homs desde el inicio de la ofensiva contra la ciudad, el pasado 4 de febrero.

Otras dos personas perdieron la vida el sábado en Deraa (sur) y en Damasco, y otras tres en Zabadani, afirmó la OSDH, que precisó que el ejército seguía bombardeando esta ciudad cercana a Damasco.

En la capital Damasco, un general de ejército sirio murió ayer por la mañana, tiroteado por un “grupo terrorista”, según los medios oficiales.

“Un grupo terrorista armado asesinó por la mañana al general de brigada y médico Isa al Jawli, director del hospital militar de Hamich, delante de su casa” al noroeste de Damasco, informó la agencia oficial SANA.

En diciembre y en enero, 70 personas murieron en atentados suicidas en Damasco. Al igual que en Alepo, el régimen y la oposición se culparon mutuamente de los ataques.

En Alepo (norte), sacudida el viernes por primera vez desde el inicio de la revuelta por un doble atentado que dejó 28 muertos según las autoridades, los barrios antirégimen son objeto “de un importante despliegue de las fuerzas de seguridad”, indicó la OSDH.

La tensión es palpable en esta ciudad, pulmón económico del país, hasta entonces relativamente al margen de la protesta contra el régimen de Bashar al Asad.

Un activista en el lugar confirmó que las medidas de seguridad se habían reforzado, con un despliegue de vehículos blindados y de “francotiradores en todas partes”.

En Homs, miembros de las fuerzas de seguridad y soldados llevan a cabo una campaña de “bombardeos a gran escala” en el barrio de Inshaat, afirmó Hadi Abdalá, miembro de la comisión general de la revolución siria.