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  • AFP

La Unión Europea (UE) y Alemania valoraron positivamente el lunes la aprobación por el Parlamento de Grecia de un duro ajuste que abre la vía al segundo paquete de rescate acordado a ese país, pese a las protestas masivas que degeneraron en batalla campal en Atenas.

El voto parlamentario "demuestra la determinación del país en poner fin a la espiral de la deuda" y constituye un "crucial avance" hacia la concesión de los préstamos, dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en una rueda de prensa.

Rehn se declaró confiado en que los ministros de Finanzas de la Eurozona, formada por 17 países, autoricen en su reunión del miércoles en Bruselas la liberación de los fondos requeridos para evitar que Grecia se declare en default el 20 de marzo, cuando enfrenta vencimientos de obligaciones por 14.500 millones de euros.

El funcionario condenó el "inaceptable" estallido de violencia que se prolongó hasta la madrugada del lunes en las calles de Atenas, con saldo de más de cien heridos y de decenas de edificios incendiados.

Según Rehn, los autores de esos incidentes "no representan a la amplia mayoría de los ciudadanos griegos, sinceramente inquietos por el futuro de su país".

Los enfrentamientos se produjeron al margen de marchas masivas que, según la policía, congregaron a 80.000 personas en Atenas y a unas 20.000 en Salónica.

Alemania considera por su lado que la aprobación parlamentaria del ajuste demuestra "la buena voluntad de Grecia para acometer reformas difíciles", dijo Steffen Seibert, portavoz de la jefa de Gobierno, Angela Merkel.

El funcionario agregó que para Alemania, criticada por sus presiones a favor del ajuste, no se trata de "ahorrar por ahorrar" sino de "liberar las fuerzas productivas" griegas.

El ministro alemán de Economía, Philipp Rösler, se había mostrado poco antes menos entusiasta, al llamar a una "prudente moderación" ante el voto parlamentario, en espera de la aplicación de las medidas.

Los mercados en Asia y Europa recibieron con alzas el resultado de la votación parlamentaria. A las 13h40 GMT, la Bolsa de Londres ganaba un 1,050%, la de Fráncfort 0,83%, la de París 0,51%, la de Milán 0,98% y la de Madrid 0,19%.

En otra señal de confianza, Italia, uno de los países más amenazados por la crisis de la deuda, colocó el lunes 12.000 millones de euros en obligaciones a corto plazo, con intereses en baja respecto a las últimas operaciones similares.

Los analistas coinciden sin embargo en que Grecia debe sortear aún escollos para considerarse al abrigo de una hecatombe financiera.

Las principales incertidumbres se refieren a la aplicación de las medidas después de las elecciones generales anticipadas que, según se anunció este lunes, se llevarán a cabo en abril.

"Dada la situación explosiva de Grecia, sería poco sorprendente que los adversarios de las reformas se hagan con el control del país", dijo Lutz karpowitz, analista del banco alemán Commerzbank.

El ajuste fue aprobado por 199 votos a favor y 74 en contra, con el apoyo de los dos principales partidos griegos: el socialista PASOK y el conservador Nueva Democracia, que participan en el Gobierno de coalición del primer ministro Lucas Papademos.

Pero la dureza de los recortes creó disensos: más de veinte diputados socialistas y 21 de la derecha votaron en contra y fueron expulsados de sus respectivos grupos parlamentarios.

El plan prevé la reducción del 22% del sueldo mínimo, que quedará en 586 euros brutos con dos aguinaldos, la supresión en el año de 15.000 empleos públicos y nuevos recortes de algunas jubilaciones.

La adopción del proyecto de ley era exigido por la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI para desbloquear préstamos públicos de 130.000 millones de euros.

La votación también se refería a un programa de canje de obligaciones en manos de acreedores privados, con una reducción de al menos un 50%. Eso supondría disminuir la deuda griega en unos 100.000 millones de euros, para dejarla en un 120% del PIB de aquí a 2020 (la deuda actual es de 350.000 millones de euros y equivale al 160% del PIB).

Tampoco queda claro si la economía griega, que entra en su quinto año de recesión, podrá restablecerse con los brutales recortes, e incluso si la deuda se volverá solventable.

"Sólo el tiempo nos dirá si la deuda griega puede volver a niveles sostenibles en los próximos años", dijo Janis Emmanouilidis, del grupo de reflexión European Policy Center, con sede en Bruselas.

Tres países de la Eurozona -Grecia, Irlanda y Portugal- ya tuvieron que solicitar ayuda financiera para evitar el default.

La situación de Portugal sigue provocando inquietud, y podría necesitar un refuerzo de su programa de rescate.

China, primer socio comercial de la Unión Europea (UE), evaluó el lunes que la crisis de la deuda en la UE estaba pasando por un "momento crucial".

Y la potencia asiática "se inquieta por esta crisis", declaró el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Liu Weimin.