•   Nueva York, Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • AFP

La Asamblea General de la ONU aprobó ayer jueves en Nueva Cork, por amplia mayoría, una resolución que condena la represión del régimen del presidente sirio Bashar al Asad contra la población civil en Siria tras una violenta jornada que dejó al menos 41 muertos en el país árabe.

La resolución presentada en la Asamblea General menos de dos semanas después del veto de Rusia y China a una iniciativa similar en el Consejo de Seguridad, fue adoptada por 137 votos a favor, 12 en contra y 17 abstenciones.

Entre quienes se opusieron a la resolución estuvieron Rusia, China, Irán y los países latinoamericanos del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, integrada entre otros por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua).

Pero, a diferencia del Consejo de Seguridad, en la Asamblea General de Naciones Unidas no existe el derecho a veto, aunque al mismo tiempo el texto aprobado no es vinculante.

La propuesta votada expresa la “grave preocupación” por el deterioro de la situación en Siria y condena las “violaciones continuas y sistemáticas de los derechos humanos y las libertades fundamentales por parte de las autoridades sirias”.

Además, insiste en la necesidad de aplicar el plan propuesto por la Liga Árabe, que impulsa una transición a un sistema democrático y pluripartidista, aunque no menciona en forma expresa que Asad ceda su cargo.

Rusia exigió enmienda

Tal como había ocurrido en el Consejo de Seguridad, Rusia había exigido previamente a su votación varias enmiendas al proyecto, entre ellas borrar la lista de abusos cometidos por Damasco contra civiles y exigir “el fin de los ataques por parte de grupos armados” de la oposición siria.

Una primera resolución denunciando la situación en Siria había sido adoptada por la Asamblea General de la ONU el pasado 19 de diciembre por 133 votos a favor, 11 votos en contra y 53 abstenciones, entre ellos Rusia y China.

Apenas unas horas antes de la votación en Nueva York, la tropas de Al Asad habían bombardeado con artillería pesada la ciudad de Homs (centro), por decimotercer día consecutivo, así como Hama (centro), donde murieron 18 personas, muchas de ellas soldados desertores.

A la vez, dos matanzas en sendas provincias provocaron otras 23 víctimas mortales, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, OSDH.
Esta organización denunció que en un valle de la provincia de Idleb las fuerzas del régimen sirio cometieron “una matanza” que costó la vida a 19 personas, 11 de ellas de una misma familia.
La OSDH también indicó que un civil y tres soldados murieron también en la provincia de Deraa (sur), donde teme otra masacre tras los ataques del miércoles en la región, que provocaron decenas de desaparecidos.
El asalto “es muy metódico”, declaró Mohamed, un residente en Deraa contactado telefónicamente desde Beirut, quien precisó que las fuerzas del régimen están atacando la provincia “pueblo a pueblo”.

“El Ejército Sirio Libre -formado por desertores- está tratando de contrarrestarles, pero no están equipados y son obligados a retirarse. Las tropas del régimen se están vengando con los residentes”, explicó.

Paralelamente, al menos 14 opositores fueron detenidos en Damasco, entre ellos la bloguera Razan Ghazawi, uno de los símbolos de la revuelta popular contra el gobierno Asad, y el periodista Mazen Darwich.