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El ex obispo Fernando Lugo asumió ayer viernes la presidencia de Paraguay ante miles de personas que corearon: “Lugo presidente, el pueblo en el poder”, con la esperanza que despierta el nuevo gobierno que por primera vez en 61 años desplazó al conservador Partido Colorado.

“Estamos aquí por la esperanza, Fernando Lugo es el presidente de los pobres”, proclamaba eufórico Antoliano Cardoso, que pasó 18 años en la cárcel bajo la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89) “por defender la libertad”.

La investidura del nuevo presidente de Paraguay ocurrió en una plaza ante el Congreso, en un acto público que congregó a 15,000 personas.

Ante ellos, el flamante presidente gritó su “Sí, Juro”, intensamente y a pleno pulmón, enfundado en unas humildes sandalias franciscanas y camisa blanca de “aopo’i”, tela típica tradicional paraguaya.

Fue recibido con grandes aplausos y ovaciones: “Lugo, querido, el pueblo está contigo”.

Gobierno popular
Muchas familias jóvenes con niños, ancianos, sindicalistas, campesinos llegados de diferentes partes del país, indígenas, religiosos y hasta grupos de folclor popular se congregaron en el lugar a escuchar las primeras palabras del presidente, que fue sacerdote durante tres décadas en las comunidades más carentes.

“Sepan que estoy aquí (...) con los de mi camino: el justo, el pobre, el perseguido, el rebelde”, les dijo Lugo en el discurso de investidura que comenzó en el idioma guaraní, con una referencia a los indígenas de su país.

“Este presidente significa el cambio y la caída del Partido Colorado que estuvo 61 años en el poder, más de los que podamos recordar nosotras dos”, dijo la joven Rumi Gamarra, de 25 años, que acudió al evento con su suegra.

Lugo le dijo a su pueblo: “Renuncio a vivir en un país en el que unos no duermen porque tienen miedo y otros no duermen porque tienen hambre”.

De 57 años, el flamante presidente, asume en un país de seis millones de habitantes que es la menor economía del Mercosur, con 40% de pobres, y 20% de indigentes.

“No será fácil, pero no será imposible”, les dijo a todos el presidente.

Esperanza para juventud
“Como es un padre y no pertenece a ningún partido político, puede ayudar al país, que necesita tanto de economía, de educación y de salud”, opinaron los jóvenes Jorge Portillo y Suniola Fernández, una joven pareja que acudió con su hija de siete meses.

Lugo, que proclamó su “profunda fe” y su pasado junto a “una Iglesia nueva” al lado del pueblo, tuvo palabras para los más pobres, incluidos “nuestros niños de la calle” y los “exiliados políticos y económicos”.

“Señor Fernando Lugo, las empleadas domésticas de Buenos Aires te damos nuestro apoyo”, proclamaba un cartel traído desde la capital de Argentina por las paraguayas Miriam Raquel Villamayor y María Cristina Jara, que viajaron dos días para asistir a la investidura: “tuvimos que emigrar porque en Paraguay no hay trabajo, y nosotras queremos que nuestros hijos sean docentes, curas, enfermeros”, dijeron.

Fiesta, tambores, aplausos y proclamaciones apenas fueron interrumpidos para abuchear al grito de “Asesinos” y “Devuelvan el dinero”, al presidente saliente, Nicanor Duarte, del Partido Colorado que gobernó desde 1947 hasta este viernes, incluidos los 35 años de la dictadura de Alfredo Stroessner.

Nueve presidentes, principalmente de la región, asistieron a la asunción.