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El movimiento islamista Hamás ha rechazado una propuesta egipcia para comprar gasolina y diesel industrial a Israel y reactivar así la única planta eléctrica de Gaza, en lugar de depender únicamente del contrabando del combustible a través de los túneles.

Es inaceptable por nuestra amarga experiencia con la ocupación sionista y por la forma en la que (Israel) ejerce el control de los envíos de combustible”, ha dicho hoy a un grupo de periodistas Ahmed Abu Al-Amrin, de la autoridad de Energía en el Gobierno de Gaza.

El combustible es necesario para reactivar una planta que hubo que paralizar hace cuatro días debido a la interrupción en el suministro desde Egipto.

Hasta finales de 2011 Hamás compraba la gasolina industrial a Israel a través de la Autoridad Nacional Palestina, ANP, que gobierna en Ramala, pero los impagos a esta de facturas por el Gobierno de Gaza, el precio más alto de Israel y las interrupciones en el suministro la convencieron de que le convenía aprovisionarse en Egipto.

Abastecimiento legal

Este país, que tiene acuerdos firmados con Israel, no puede abastecer a Gaza directamente a través del paso fronterizo de Rafah, destinado únicamente a personas, por lo que el gobierno islamista lo recibía de contrabandistas en el Sinaí y lo pasaba por los túneles que cruzan la frontera a la altura de la ciudad de Rafah.

Abu Al-Amrin dijo que su gobierno ha propuesto a El Cairo varias vías para abastecerse legalmente a través del paso de Rafah, con camiones cisternas, o incluso por los túneles a través de oleoductos subterráneos existentes.

La planta eléctrica de Gaza genera un 35% del consumo de la franja territorial palestina, mientras que el resto entra desde Israel y Egipto.

El Centro Palestino de Derechos Humanos y responsables del Gobierno de Hamás advirtieron el jueves de una catástrofe sanitaria y medioambiental, si no vuelve a funcionar la planta. En un comunicado el Centro Palestino de Derechos Humanos expresaba su “grave preocupación” por la situación en Gaza, que sufre largas horas de apagones y alertó sobre las “desastrosas repercusiones de esta crisis sobre la población civil”.

Un funcionario del Ministerio de Sanidad de Gaza, Medhat Abás, avisó de que varias secciones en los hospitales estaban “a punto de cerrar pronto sus servicios debido al apagón”, y que dependían “exclusivamente del combustible almacenado”.

La crisis afecta también al combustible no industrial y la mayoría de estaciones de servicio no tienen gasolina que vender.