•   Caracas, Venezuela  |
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  • AFP

Una cantidad indeterminada de petróleo que se derramó hace dos semanas en el estado Monagas podría dejar graves consecuencias medioambientales en esta región tropical del nororiente de Venezuela, rica en vegetación y ríos que limita con el Atlántico, advierten expertos.

Bañado por varios ríos y también por el Orinoco, uno de los más largos de América, en Monagas abundan los manglares, esos frágiles bosques de raíces sumergidas que nacen en los estuarios y zonas costeras que son hábitat de peces, crustáceos o anfibios, así como nido de aves migratorias.

El derrame ocurrió el 4 de febrero cuando un oleoducto se rompió en una planta de la estatal venezolana PDVSA ubicada en el municipio Maturín, capital de Monagas. El crudo llegó al río Guarapiche y afectó no sólo a sus manglares, sino también interrumpió el servicio de agua para los habitantes de la zona.

Monagas fue declarada en emergencia a raíz de este incidente.

"Los manglares que recibieron la ola de crudo podrían secarse y durar así varios años. Eso depende de la cantidad de petróleo que hayan absorbido, entre otras variables", alertó Antonio Machado, biólogo y profesor del Instituto de Zoología Tropical de la Universidad Central de Venezuela.

"Se derramó petróleo ligero y eso lo hace más difícil de recoger", añadió en declaraciones al diario El Nacional de este domingo.

La estatal PDVSA no ha informado hasta ahora cuánto petróleo se derramó en Monagas, pero asegura que cuadrillas movilizadas en lanchas han logrado recolectar un 95% del crudo desde la zona afectada.

"Tenemos inspectores ambientales de PDVSA desplegados en cada una de esas secciones, trabajando las 24 horas del día de la mano con la comunidad", aseguró Ramiro Ramírez, director ejecutivo de Ambiente de PDVSA, citado en una nota de prensa de este domingo.

Según el diputado opositor Hiram Gaviria, presidente de la comisión ambiental del Parlamento, entre 40.000 y 60.000 barriles de petróleo se derramaron sobre el río Guarapiche. El accidente se debió, asegura, a la falta de mantención de la industria petrolera.

"No se dejen engañar por los mentirosos de oficio, en el río Guarapiche no hubo desastre ambiental, hubo un accidente. No lo he minimizado nunca, tuvo su impacto, pero el daño que se ha hecho es perfectamente remediable", afirmó por su parte el ministro de Ambiente, Alejandro Hitcher.

Pero los expertos en medio ambiente señalan algo diferente.

Según la fundación venezolana Azul Ecologistas, el accidente de Monagas es "el más significativo en América" después del que ocurrió en el Golfo de México en 2010.

"Hay muchas lagunas de información, aunque ciertamente lo que pasó en el Guarapiche fue un evento de gran dimensión", dice Alicia Villamizar, presidenta del Instituto de Recursos Naturales de la Universidad Simón Bolívar.

"Por las dimensiones de la mancha presente se aprecia que fue un volumen considerable", comenta en un sitio online medioambientalista el doctor Juan Carlos Sánchez, miembro del equipo sobre cambio climático de la ONU que en 2007 recibió el Premio Nobel de la Paz junto a Al Gore.

El crudo que contaminó los manglares puede llegar hasta los humanos a través de la cadena alimenticia, alertó además Sánchez.

Monagas es también una zona petrolera. Por el sur la recorre la Faja del Orinoco, una riquísima área de 55.314 km2 que cuenta con reservas probadas de 235.000 millones de barriles. Venezuela produce 2,3 millones de barriles diarios de petróleo según la OPEP.

Para finales de la próxima semana, además, se espera la reposición del servicio de agua en Maturín. El accidente petrolero provocó el cierre de una planta potabilizadora que dejó sin agua a una buena parte de sus 500.000 habitantes.