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  • AFP

El Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, afirmó este lunes estar negociando con las autoridades sirias “una suspensión de las hostilidades” para llevar ayuda humanitaria, al tiempo que Damasco envió refuerzos a Homs, ciudad rebelde que sigue siendo bombardeada.

En la “capital de la Revolución”, blanco de bombardeos por 16 días consecutivo y adonde llegaron refuerzos de tropas el domingo, los militantes pidieron que se permita la evacuación de las mujeres y los niños de Baba Amr, el barrio más afectado por los ataques.

Paralelamente, el presidente Bashar al Asad reiteró su convencimiento de que la oposición está financiada y armada por países extranjeros.

El CICR estudia la forma de llevar ayuda a la población, incluida “la suspensión de las hostilidades en las zonas más afectadas para facilitar el acceso a las poblaciones necesitadas”, declaró un portavoz, Bijan Farnudi.


Entre las posibilidades contempladas, mencionó “el cese de los combates en las zonas más afectadas”, pero no avanzó más porque “el contenido de estas discusiones” con las autoridades sirias y la oposición armada “es confidencial”.

Otros 16 muertos

Este lunes, al menos 16 personas murieron en actos violentos en Siria, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, OSDH. Nueve civiles murieron en el bombardeo de Homs, de los cuales cinco en el barrio de Baba Amr, el más golpeado desde el comienzo de la ofensiva de las fuerzas del régimen el 4 de febrero, y cuatro en el de Al Malaab.
Cinco militares murieron en la región de Hama (centro) y en Idleb, así como un civil en Hama, según la misma fuente. Un empresario pro régimen fue asesinado en Alepo.

Más de 6,000 personas han muerto en once meses de represión en Siria, según la ONU. En Damasco, que en los últimos días ha sido escenario de manifestaciones sin precedentes, los servicios de seguridad permanecían en estado de alerta.

El lunes, jóvenes izaron la “bandera de la independencia” de Siria en el puente Al Jawzeh, en la entrada sur de la capital, según un vídeo difundido por militantes.

Desde el inicio de la revuelta, a mediados de marzo de 2011, el régimen se niega a reconocer la amplitud de la protesta y responsabiliza de la violencia a bandas “terroristas”

“El estado y la sociedad siria son objetivo de grupos terroristas armados que reciben ayuda financiera y armas de partes extranjeras para desestabilizar al país y acabar con cualquier intento de encontrar soluciones”, reiteró Asad, sin más precisiones, al recibir este lunes al presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento ruso, Alexei Pushkov, informó la agencia oficial SANA.

Pushkov renovó el apoyo de su país a las “reformas emprendidas en Siria”, y abogó por una “solución política” al conflicto “basada en el dialogo (...) y sin injerencias” extranjeras.

Moscú, junto con Pekín vetó dos veces una resolución de condena de la represión siria en el Consejo de Seguridad de la ONU.