•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • AFP

El incendio en un penal hondureño que dejó 359 reos muertos fue accidental, causado posiblemente por un cigarro, afirmaron este martes el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, y la Fiscalía, en un informe preliminar de la tragedia ocurrida el 14 de febrero.

“Lo preliminar que tenemos es un accidente, se descarta completamente que haya habido mano criminal y cortocircuito” como señalaron algunas versiones, afirmó a la AFP Bonilla, quien dijo esperar el resultado de la investigación que realiza un equipo de expertos estadounidenses.

El Ministro señaló como posible causa del fuego que los reos “estaban fumando en un colchón inflamable y se inicia la primera llama, toma fuego el lugar, hay hacinamiento” y se propaga rápidamente.

Por su parte, el fiscal general de Honduras, Luis Rubí, dijo a radios locales que “esa hipótesis ---del cigarrillo- es la predominante en este momento, según las numerosas declaraciones de testigos”.

“Aún no precisamos cuál de los prisioneros fumaba y se durmió. El cigarrillo habría caído al colchón que se incendió y causó la tragedia”, agregó el fiscal.

Ni cortocircuito ni mano criminal
El portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte, afirmó que Rubí ya recibió el informe preliminar del equipo de la agencia estadounidense de control de alcohol, tabaco, armas y explosivos, ATF, que concluyó que “no hubo ni cortocircuito ni mano criminal”.

Bonilla agregó que el Gobierno, tras recibir los informes de la Comandancia de Bomberos y de la Fiscalía, espera el resultado final de la ATF para darlo a conocer.

Familiares de las víctimas del siniestro, dijeron haber visto cadáveres que tenían perforaciones de bala, e insistían en versiones de que los policías del penal habían rociado gasolina para provocar el incendio y facilitar una fuga, por lo que supuestamente habían recibido un pago.

Rubí descartó impactos de bala como causa de muerte tras ser practicadas -hasta este martes- 277 autopsias del total de 359 cuerpos, reafirmando declaraciones de autoridades que negaron desde el principio que hubiera habido disparos.