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  • AFP

El traslado de tres reos a otro centro penal ocasionó los intentos de motín la tarde del martes en la cárcel de Apodaca en Monterrey, al norte de México, donde el domingo se registró una matanza de 44 reclusos y la fuga de otros 30, informaron autoridades.

La subprocuradora de Control de Procesamientos Penales, Victoria Pacheco, detalló en rueda de prensa este miércoles que los tres internos fueron llevados durante esta madrugada al centro federal de máxima seguridad "Puente Grande" ubicado en Jalisco, al oeste del país.

La funcionaria identificó a los movilizados como "el presunto jefe de plaza Marco de León Quiroga (también conocido como José Andrés Míreles Quiroz (...) y los presuntos sicarios Mario Andrés Alcorta Ríos y Jorge Francisco Gámiz Vega". Los tres son miembros del cartel de Los Zetas, señalado como responsable de la masacre de 44 reos que eran parte de su rival, el cartel del Golfo, hecho que se usó además para facilitar la fuga de otros 30 Zetas que permanecen prófugos.

Por ese hecho, el director, el jefe de custodios y 16 guardias están detenidos, luego de confesar que auxiliaron en ambos eventos.

El cambio fue solicitado por las autoridades de Nuevo León con el fin de que el gobierno federal se hiciera cargo de los reos considerados más peligrosos, dijo una fuente del gobierno estatal que pidió no divulgar su nombre.

Los tres reclusos salieron del penal de Apodaca en una furgoneta blindada, custodiada por una docena de vehículos, entre ellos uno militar artillado, constató la AFP.

La fuente dijo que a los tres "Zetas" se les vincula no solo con la fuga de 30 de sus compañeros y la matanza de los 44 "Golfos", sino además con la tortura y homicidio de otros 14 internos más, el año pasado.

Por su parte, Pacheco indicó que la orden de traslado fue emitida por un juez y aunque se iba a realizar el martes, "no se consiguió debido a que la procuraduría fue informada que se presentaba un motín al interior del penal".

Una vez que retornó el orden en el penal de Apodaca, se hizo el cambio. Como resultado de las manifestaciones que se realizaron tanto afuera como dentro de la cárcel, 22 reclusos resultaron heridos.

Este miércoles en las afueras del centro penitenciario aún permanecían familiares de los internos, quienes exigen los dejen ver a sus parientes.

La crisis en las cárceles de Monterrey, la tercera ciudad mexicana, cobró tres víctimas más en la madrugada del martes, que fueron asesinadas apenas unas horas después de ingresar a la cárcel de Topo Chic en una aparente venganza contra los detenidos, acusados de secuestro.