•   San José, Costa Rica  |
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  • EFE

El Gobierno de Costa Rica anunció hoy que tomará diversas medidas para reforzar su "agenda azul", de recursos hídricos, entre las que destaca un inventario de los humedales de la nación.

El objetivo, según explicó el ministro de Ambiente, René Castro, en rueda de prensa, es mejorar la gestión de todo el recurso hídrico en esta nación centroamericana.

"A partir de ahora haremos un viraje para poner más atención a las políticas azules" pues a pesar de la reputación que tiene Costa Rica como país ecológico "no cuenta con grandes experiencias exitosas en temas azules", expresó Castro.

El jerarca destacó la urgencia de mejorar el manejo y la conservación de agua en su país y citó que, por ejemplo, la ley de recursos hídricos data de 1942, por lo que debe ser actualizada.

Entre los recursos que se pretende proteger destacan los manglares y humedales, severamente amenazados en algunos sectores por la construcción y el turismo.

Para lograrlo, Castro explicó que se efectuará un inventario nacional ya que estos ecosistemas tienen un enorme valor y no se sabe con certeza la extensión de territorio que ocupan en el país.

Algunos estudios académicos señalan que en Costa Rica hay unos 600 humedales, que abarcan unos 5.000 kilómetros cuadrados, pero solo 350 se encuentran registrados bajo alguna categoría de manejo por el Ministerio de Ambiente.

El director de la Fundación Neotrópica, Bernardo Aguilar, explicó que los humedales y manglares juegan un papel crucial en la fijación de gases de efecto invernadero y que diversas investigaciones han demostrado que secuestran más carbono que los bosques tropicales.

"Hay que desarrollar más el concepto de carbono azul para lograr una mejor conservación de los ecosistemas costeros", apuntó.

Según Aguilar, los humedales logran fijar hasta 300 % más carbono que un bosque común debido a la dinámica entre los árboles y los lodos típicos de este ecosistema.

"No solo los árboles almacenan carbono, éste se traslada a los lodos; por eso es necesario un enfoque ecosistémico en el que dejemos de ver al suelo como un simple sustrato y lo entendamos como un elemento vivo más", añadió.

Otra de las prioridades de la "agenda azul" del Gobierno costarricense será una lucha más directa en contra del aleteo de tiburones, una práctica pesquera que consiste en cortar las aletas a los tiburones vivos en los barcos y tirar el cuerpo al mar para ahorrar espacio en las bodegas.

Con este fin se ampliarán las competencias del Contralor Ambiental para tutelar también los recursos marinos del país.