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  • AFP

Mitt Romney, en dificultades en la carrera republicana a la Casa Blanca, enfrentó la noche del miércoles a su principal rival Rick Santorum en un encarnizado debate televisivo en Arizona.

Los dos hombres lanzaron sus primeros dardos apenas se inició el debate transmitido por CNN, en el que ambos se presentaron como los más determinados a reducir la deuda estadounidense.

“Usted distorsiona la realidad, no sabe ni lo que dice”, le dijo Santorum a Romney perdiendo los estribos cuando este se refirió a su pasado como miembro del Congreso.

Romney acusó al exsenador de Pensilvania, de que durante su mandato en el Senado “los gastos aumentaron 80% en el presupuesto federal”.

Santorum, un conservador católico, fue señalado también por haber votado a favor de una ley con disposiciones más favorables a la Planificación Familiar.

Por su parte, Newt Gingrich, quien busca revivir su campaña, trató de colocarse por encima de la refriega entre sus rivales, dirigiendo sus ataques contra el presidente Barack Obama, a quien acusó de tener un “discurso demagogo”.
Criticando las políticas de seguridad nacional del actual mandatario, lo calificó como el presidente más “peligroso (...) de la historia estadounidense”.

El conservador aislacionista Ron Paul se destacó, por su parte, al endosarle a Santorum la etiqueta de político “falso”, acusándolo de haber votado a favor de costosos proyectos cuando estaba en el Congreso.

En contraste, Romney, Santorum y Gingrich coincidieron al considerar “inaceptable” la amenaza de que Irán se transforme en un país nuclear. También coincidieron en la necesidad de que Estados Unidos adopte medidas para poner fin al régimen del presidente Bashar al Asad y la represión de la oposición en Siria.

“Siria es el títere de Irán. Ambos son una amenaza no solamente para Israel, ha sido además una fuerza de desestabilización para todo Líbano”, sostuvo Santorum.

Solo Paul se desmarcó de esas afirmaciones, asegurando que Estados Unidos debía abstenerse de tomar acciones contra Irán o Siria.

Rick Santorum ascendió repentinamente de un lejano tercer lugar en los sondeos al ganar los votos de los republicanos en Misuri, Colorado y Minnesota el siete de febrero, momento hasta el que Romney figuraba como claro favorito.