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El yerno del rey de España Iñaki Urdangarin, hombre de negocios y medalla olímpica, llegó ayer  sábado a pie al tribunal de Mallorca, en las islas Baleares, para prestar declaración ante un juez por un caso de corrupción.

“Comparezco hoy para mostrar mi inocencia, mi honor, mi actividad profesional. Durante estos años yo he ejercido mis responsabilidades, he tomado decisiones de manera correcta y con total transparencia”, declaró ayer a  los periodistas con su rostro tenso.

“Mi intención en el día de hoy es aclarar la verdad de los hechos. Estoy convencido que la declaración de hoy contribuirá a mostrarlo”, añadió.


El duque de Palma, esposo de la infanta Cristina, la hija menor del rey Juan Carlos, es sospechoso de desviar dinero de fondos públicos.

Vestido con chaqueta oscura y pantalón gris, Iñaki Urdangarin llegó a pie al tribunal, como un simple ciudadano, cuando había sido autorizado la víspera, a título excepcional y por razones de seguridad, a hacerlo en coche hasta la puerta del Palacio de Justicia.

Urdangarin fue recibido por abucheos y gritos de un centenar de manifestantes que gritaban “cuidado con la cartera, llega Urdangarin” o agitaban pancartas con lemas tales como “monarquía=corrupción”.

Este hombre delgado y elegante, de 44 años, es el protagonista principal de un culebrón mediático-judicial sin precedentes en España: jamás se había visto envuelto en un escándalo el entorno del rey Juan Carlos, un soberano muy respetado por haber implantado la democracia tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

Desvío de fondos millonarios
Iñaki Urdangarin, exjugador de balonmano, con varios de sus socios es sospechoso de desviar dinero ingresado en el Instituto Noos, una sociedad de mecenazgo que presidió entre 2004 y 2006, por las autoridades regionales de Baleares y de Valencia para organizar acontecimientos deportivos.

La investigación es sobre “falsificación de documentos, desvío de fondos públicos y fraude”, precisa la documentación del caso.

Las sumas en juego no se conocen. Pero según Eduardo Inda, de la redacción del diario El Mundo que investiga el caso, “17 millones de euros” podrían haberse volatilizado entre las actividades de Urdangarin y de su exsocio, Diego Torres, ya inculpado.

La investigación abierta por el juez José Castro está en fase de instrucción, durante la cual el magistrado interroga a varios testigos antes de decidir, quizás dentro de varios meses, según una fuente judicial, si ha lugar de reenviar algunos de ellos ante un tribunal para ser juzgados.

Rey lo expulsa de presidencia
Desde hace años se perfilaba el escándalo. En 2006, el Rey ordenó a su yerno abandonar la presidencia de Noos. Urdangarin aceptó entonces un cargo en el gigante de las telecomunicaciones, Telefónica, que lo lleva a Washington, donde reside desde 2009 con la infanta Cristina y sus cuatro hijos.

En 2011 saltan a la luz los enredos judiciales del duque de Palma. El embarazoso yerno es apartado de las apariciones oficiales de la familia real. Y el Museo de Cera de Madrid retira su imagen de las efigies que representan a la familia real.

El escándalo arroja un velo de sospecha que tiñe la imagen de una monarquía en la que se perfila la transición entre el rey Juan Carlos, de 74 años, y el príncipe heredero, Felipe de Borbón.

“Es una situación preocupante que ha ido creando un malestar, una sensación de inquietud social porque realmente afecta a la primera institución de este país, a la primera familia de este país, a la Corona”, sostiene Pilar Urbano, especialista y biógrafa de la familia real.

También se le cayó la máscara a un hombre que tenía la imagen de yerno ideal, con medallas de bronce de balonmano en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2000.

“Es el rostro de detrás de lo que por delante es inocencia”, subrayó Pilar Urbano, que se refiere a declaraciones formuladas en 2008 por la reina Sofía para describir a su yerno: “Iñaki es bueno, bueno, bueno, buenísimo; un hombre atento, cortés, bien educado, y por otra parte muy animado, muy alegre, dinámico”, recuerda Urbano.

“Es la imagen que hemos tenido todos los españoles, la de un muchacho olímpico, alerta, limpio, diáfano, guapo, joven, muy enamorado de la infanta Cristina y muy buen padre de sus hijos”, añade.

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