•   Panamá  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Treinta buques de guerra, entre ellos uno que cumple su última misión antes de ser retirado del servicio, participan bajo mandato de la ONU en unas maniobras destinadas a impedir que un ficticio grupo terrorista interrumpa la navegación por el Canal de Panamá, creando un enorme caos en el comercio marítimo mundial.

Una fuerza multinacional compuesta por 20 países, e integrada por 7.000 uniformados y civiles, participan en estos "juegos de guerra" internacionales dirigidos a preparar una rápida respuesta ante cualquier amenaza o ataque que pudiera sufrir esta vía interoceánica, por la que han cruzado casi un millón de naves desde que fue abierta en 1914.

El ejercicio, que se prolongará hasta el viernes, simula la amenaza de un ficticio grupo terrorista, llamado "La Brigada de los Mártires de la Liberación", que para eliminar la influencia de las potencias occidentales en el continente, planifica atacar el Canal para interrumpir la navegación.

Ante esta hipotética amenaza y bajo mandato de las Naciones Unidas, los países participantes en este ejercicio --principalmente latinoamericanos-- intentan devolver a Panamá a la situación anterior a la crisis.

En las maniobras 'Panamax' se están empleando más de 30 buques y una docena de aeronaves distribuidas en distintos puntos de El Caribe y el Pacífico. Además, fuerzas de tierra simuladas participan desde la base aérea de Comalapa en El Salvador y la base aérea de Soto Cano en Honduras.

"Esto es una oportunidad para nosotros, como equipo regional, de entrenar, trabajar y aprender juntos para enfrentar cualquier amenaza que se pudiera presentar y poder así reaccionar rápidamente y en equipo para frustrarla", dijo Robert Parker, director de inteligencia del Comando Sur de Estados Unidos y coordinador de las maniobras.

"La importancia del Canal de Panamá para la economía mundial y la estabilidad de la región le hace un blanco atractivo para aquellos que quieren hacer daño", añadió Parker.

Precisamente este último viernes se cumplieron 94 años desde que se inauguró el Canal de Panamá, que mueve cada año casi el 5% del comercio mundial, y por donde han cruzado más de 957.600 barcos desde su apertura. La vía atiende cada semana 144 buques de 80 países.

El viceministro de Seguridad Pública de Panamá, Rodrigo Cigarruista, dijo que tras los ataques a las Torres Gemelas en 2001, los grupos terroristas "utilizan todos los elementos que los ciudadanos utilizamos para el desarrollo de nuestras vidas cotidianas y nosotros no lo percibimos".

En esta sexta edición de los ejercicios Panamax participan Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Uruguay y República Dominicana. Además, España, Francia, México y Paraguay asisten como observadores.

"Todo el mundo quiere lo mismo, que es paz y estabilidad mundial con economías seguras. Todos tenemos la misma dedicación para lograr este objetivo", dijo a la AFP el comandante Jeff Hamilton, de la Marina canadiense.

"Es la oportunidad de interactuar entre varias fuerzas armadas y de aprender. Además, los ejercicios se basan en países que participan bajo un mandato de Naciones Unidas y eso nos une a todos", comentó el capitán de navío uruguayo Juan Retamoso, sobre la disparidad ideológica de los gobiernos de los países participantes.

"Es un ambiente muy bueno y no tenemos problemas. Además, aquí el ambiente es más tranquilo que en mi anterior destino", dijo Elías Suero, un teniente dominicano de la Marina de Estados Unidos que ha pasado por la guerra de Irak y otros puntos calientes de Medio Oriente.

El final de las maniobras supondrá también el paso a mejor vida de uno de los emblemas de la Marina norteamericana, el buque portaanfibios Tarawa.

Con capacidad para 3.000 tripulantes y 250 m de longitud, de los cuales 76 son de cubierta para que operen helicópteros Cobra y Apache, el Tarawa dirá adiós a 32 años de servicio una vez concluya su misión en Panamá.