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  • AFP

Los líderes del mundo reaccionaron a la inesperada renuncia este lunes del presidente paquistaní, Pervez Musharraf, con llamamientos para mantener la estabilidad en Pakistán, uno de los aliados claves de Washington y Londres en su "guerra contra el terrorismo".

El presidente estadounidense, George W. Bush, seguirá trabajando con Pakistán, afirmó la Casa Blanca tras el anuncio, que se produjo la víspera del lanzamiento de un proceso de destitución impulsado por la coalición gubernamental que había jurado derrocarle del poder.

"El presidente Bush está comprometido con un Pakistán fuerte, que continúa sus esfuerzos para fortalecer la democracia y el combate contra el terrorismo", afirmó un portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, en un comunicado.

Poco antes, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, también prometió en un comunicado que Estados Unidos continuaría trabajando con el "gobierno civil electo democráticamente".

Londres rindió un tributo a Musharraf, al tiempo que subrayó que las relaciones entre Londres e Islamabad no dependen de individuos y que "apoya medidas que promuevan instituciones democráticas fuertes" en Pakistán.

"Hemos dejado claro que apoyamos medidas que promuevan instituciones democráticas fuertes, que generen una mayor estabilidad y democracia" en Pakistán, declaró el primer ministro británico, Gordon Brown, por medio de su vocero.

"Durante el mandato del presidente Musharraf hemos visto una profundización de las relaciones entre Gran Bretaña y Pakistán". Pero las relaciones entre ambos países "no dependen de individuos", destacó Brown.

Afganistán expresó su esperanza de que la renuncia del líder paquistaní, que accedió al poder a través de un golpe de estado militar en 1999, contribuirá a reforzar la democracia y la estabilidad en Pakistán.

"Esperamos que la dimisión del presidente Musharraf refuerce la democracia y el gobierno civil de Pakistán", declaró a la AFP el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Sultan Ahmad Bahin.

"Afganistán apoya el principio de un Pakistán estable y democrático, fundado sobre la soberanía de la ley", añadió el vocero.

La dimisión de Musharraf llega en un momento de gran tensión entre Pakistán y Afganistán. Kabul ha acusado a los servicios secretos paquistaníes de estar implicados en una serie de sangrientos atentados, en particular el perpetrado contra la embajada de India en Kabul en julio, que dejó más de 60 muertos.

Nueva Delhi, que también ha acusado a los servicios de información paquistaníes (ISI) de haber provocado ese atentado - una acusación que Islamabad desmintió repetidamente - reaccionó subrayando que la renuncia de Musharraf era una cuestión interna.

La dimisión del jefe de Estado paquistaní "es una cuestión de política interna", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores indio, Pranb Mukherjee, en momentos en que el frágil acuerdo de paz entre las dos potencias militares nucleares rivales atraviesa un momento difícil.

En Tokio, el primer ministro japonés Yasuo Fukuda afirmó que no preveía cambios inmediatos en la coalición liderada por Estados Unidos para combatir el terrorismo, tras la partida del líder paquinstaní.

"No espero ningún cambio significativo por ahora en 'la guerra con el terrorismo' y la situación en Afganistán", declaró Fakuda.

Rusia expresó su esperanza de que la renuncia de Musharraf no tenga un impacto negativo en la inestabilidad de ese país.

"Rusia espera que la partida del presidente Pervez Musharraf no tenga consecuencias negativas para la estabilidad política de esa importante nación asiática", declaró la cancillería rusa en un comunicado.

La Comisión Europea señaló por su parte que la dimisión de Musharraf era "esencialmente un asunto de política interna".