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  • EFE

Los nueve mineros que quedaron atrapados el pasado miércoles en un yacimiento ilegal de carbón de la localidad colombiana de Angelópolis fueron encontrados sin vida.

Con este hallazgo concluyeron dos jornadas intensas de trabajo por parte de los equipos de socorro, que rescataron a la mayoría de las víctimas durante la pasada madrugada, informó a Efe el coordinador del Grupo de Seguridad y Salvamento Minero del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el ingeniero Fabián Morales.

El ingeniero indicó, en conversación telefónica desde el lugar del suceso, que los socorristas terminaron su tarea hacia las 05:43 hora local con la evacuación de las últimas dos víctimas mortales.

Poco antes habían localizado los cadáveres de seis de ellos, que "estaban prácticamente cerca uno del otro", agregó Morales.

En las tareas participaron 40 socorristas de la estación de salvamento del SGC en Amagá, población vecina a la de Angelópolis y cercana a Medellín, la capital departamental de Antioquia, en el noroeste de Colombia.

Amagá y Angelópolis están situadas en una cuenca de gran riqueza carbonífera de la que dependen el empleo y las economías locales, pero que también les ha dejado con grandes tragedias: la más reciente de Amagá, en 2010, costó la vida de 73 mineros.

Solo en Angelópolis existen 125 minas, con cerca de 5.000 trabajadores, informó a Efe la secretaria de Gobierno de esa población, Marta Edilia Vélez, mientras gestionaba ante el Instituto de Medicina Legal la agilización de las necropsias.

Vélez dijo que el interés de las autoridades municipales era el de que las familias pudieran realizar de manera colectiva las exequias de las cinco víctimas oriundas de la localidad.

La tragedia de Angelópolis fue causada por la ruptura de un depósito subterráneo de agua que se acumuló en uno de los socavones abandonados de El Desespero, el nombre de la mina siniestrada.

Morales reiteró que la ruptura fue ocasionada de manera accidental por los mismos mineros en su actividad rutinaria de extracción de carbón.

Asimismo, insistió en que la acumulación de agua tuvo como origen la falta de mantenimiento de los socavones de antiguas explotaciones, que deben ser desaguados con frecuencia.

"Definitivamente, la causa de esta emergencia está en la explotación minera antitécnica, la carencia de planos mineros, la falta de información sobre labores antiguas, la ausencia de medidas de seguridad y el incumplimiento de la normatividad en todo sentido", advirtió el coordinador del equipo de expertos del SGC.

Según informó el mismo ente de control desde el día del suceso, la explotación en la mina siniestrada era ilegal.

Sin embargo, este diagnóstico es negado por el propietario de la mina, Arnulfo Velásquez, oriundo de la localidad de la tragedia, quien confesó a Efe, también vía telefónica, que lleva toda la vida trabajando en la actividad minera.

"Desde hace seis meses venimos organizando la mina, siguiendo las instrucciones" del SGC, sostuvo Velásquez, al afirmar que la explotación "estaba bien en cuestiones de seguridad industrial y seguridad social".

Este trágico accidente será investigado por las autoridades para determinar las causas y tomar en cuenta los hallazgos con el fin de evitar accidentes similares, dijo el ingeniero Morales.

Es una enseñanza necesaria en un país que, como Colombia, registra en lo poco que va de 2012 un total de 15 accidentes en minas, los cuales se han cobrado la vida de 25 labriegos.

Diez de ellos perdieron la vida sólo esta semana, observó Morales al advertir de que, el jueves, al día siguiente de la tragedia en Angelópolis, un derrumbe en una mina de carbón de Lenguazaque, en el centro del país, acabó con la vida de otro trabajador.

El año pasado en Colombia murieron 127 personas en cien accidentes de este tipo, tanto en yacimientos subterráneos como a superficie.