•   Washington, Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el domingo estar "profundamente entristecido" por la masacre de 16 civiles en Afganistán presuntamente a manos de un soldado estadounidense.

"Ofrezco mis condolencias a las familias y seres queridos de aquellos que perdieron la vida, y al pueblo de Afganistán, que ha soportado demasiada violencia y sufrimiento", dijo Obama en una declaración escrita, en la que calificó al incidente de "trágico y chocante".

En tanto, el secretario de Defensa, Leon Panetta, telefoneó este domingo al presidente afgano Hamid Karzai y le aseguró que hay una "completa investigación en curso" sobre la masacre.

"Un sospechoso está en custodia, y le dí al presidente Karzai la seguridad de que llevaremos a los responsables ante la justicia", dijo Panetta en un comunicado, en el que dijo estar "conmocionado y entristecido de que un miembro del servicio estadounidense... claramante actuando fuera de la cadena de mando" esté vinculado al incidente.

"Este incidente es trágico y chocante, y no representa el carácter excepcional de nuestros militares ni el respeto de Estados Unidos hacia el pueblo de Afganistán", señaló Obama.

El mandatario ofreció su completo respaldo a la pesquisa "para establecer los hechos lo más rápidamente posible y para responsabilizar" a quienes sea necesario.

Dieciséis civiles afganos, entre ellos niños y ancianos, murieron presuntamente a manos de un soldado estadounidense que este domingo habría salido de madrugada de su base en la provincia de Kandahar, bastión talibán del sur de Afganistán, para llevar a cabo la matanza.

Obama fijó como plazo a 2014 para el repliegue de la fuerza de 130.000 hombres de la OTAN liderada por Estados Unidos en Afganistán, mientras Washington entrena a las fuerzas de seguridad afganas para tomar la posta y busca negociar con los talibanes.

El incidente ocurre en momentos en que las relaciones entre Washington y Kabul están en su peor nivel, luego de la quema de libros del Corán por soldados de Estados Unidos que desataron violentas protestas, y provoca nuevos dolores de cabeza a la misión militar de más de una década.

Asimismo, el suceso parece complicar aún más los esfuerzos de Washington por negociar una asociación estratégica con Kabul, que sentaría las bases para un continuado relacionamiento en materia de seguridad.