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BRUSELAS / AFP
Rusos y occidentales alzaron el tono ayer lunes en Bruselas sobre las consecuencias del conflicto armado entre Moscú y Georgia, la víspera de una reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN, crucial para el futuro de las relaciones entre ambas partes.

“No podemos seguir diciendo que todo sigue como de costumbre cuando Rusia ocupa un país vecino”, Georgia, declaró un alto responsable estadounidense, cuyo país solicitó la celebración de esta reunión en la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas.

“Queremos una relación cooperativa con Rusia, pero con una Rusia que respeta las normas en vigor en el siglo XXI”, destacó.

El representante permanente de Rusia ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Dimitri Rogozin, advirtió por su lado a la Alianza contra toda respuesta “desequilibrada” a la crisis.

“Examinaremos muy atentamente la decisión (de la OTAN), y si no se ajusta a la realidad, no podremos mantener la calidad de nuestra cooperación”, advirtió el representante ruso ante la prensa.

“No queremos oír que (el presidente georgiano Mijail) Saakashvili es un santo”, dijo Rogozin, que comparó al dirigente georgiano con Hitler, Mussolini, Stalin y Saddam Hussein.


Bilaterales entre Georgia y principales países europeos
La ministra georgiana de Relaciones Exteriores, Eka Keshelashvili mantendrá “reuniones bilaterales” el martes en Bruselas con varios de sus homólogos de la OTAN, entre éstos la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, indicó la misión de Georgia ante la Alianza Atlántica.

Keshelashvili se reunirá igualmente con sus pares de “Francia, Alemania, Bélgica y Noruega”, indicó a la AFP un portavoz de la misión georgiana.

Antes, incluso, de las conclusiones de la reunión del martes, está claro que las relaciones entre Rusia y la OTAN no son lo que eran antes de la operación georgiana en Osetia del Sur y la respuesta de Moscú el 8 de agosto, que los occidentales tachan de “desproporcionada”.

Mientras tanto, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, multiplicaba ayer lunes los contactos con los 26 países miembros para alcanzar un consenso.

“Podemos esperar un mensaje fuerte para Rusia”, dijo una portavoz de la Alianza, que negó toda “división” entre los Estados miembros.

El martes, “los aliados reiterarán su entero apoyo a la integridad territorial de Georgia”, y le transmitirán un “mensaje de solidaridad”, añadió la portavoz, Carmen Romero.

Explicó que, además, se pondrán de acuerdo sobre “un conjunto de medidas” a tomar.

Los Estados miembros podrían decidir el envío a Georgia de un equipo de expertos que evaluaría los daños causados a las infraestructuras civiles, o ayudar al gobierno georgiano a analizar los daños a las infraestructuras militares, por ejemplo los radares.

Según un portavoz del gobierno alemán, la OTAN podría facilitarle a Georgia una ayuda “para la reconstrucción o la retirada de minas”.