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  • AFP

Los salvadoreños eligieron este domingo un nuevo Congreso en el cual la cerrada paridad entre la opositora derecha y la gobernante ex guerrilla del farabundo Marti hacia anticipar la continuidad de un sistema de frágiles alianzas para obtener mayorías legislativas.

Escrutadas oficialmente casi la mitad de las urnas, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) obtenía 33 de los 84 legisladores, apenas dos mas que los 31 del Frente Farabundo Martí (FMLN), y en ambos casos muy lejos de la mayoría de 43 escaños, según las proyecciones.

En tercer sitio, con una proyección de 11 curules, se afianzaba como árbitro del Congreso unicameral de 84 miembros la agrupación derechista Gana, vinculada al ex presidente Antonio Saca, quien durante los últimos tres años mantuvo una frágil alianza con el oficialismo, luego de su expulsión de Arena.

"Ayuden a construir un órgano legislativo democrático, pero sobre todo efectivo, que le dé gobernabilidad al país, que garantice que los cambios que estamos llevando a cabo se profundicen", había pedido el presidente Mauricio Funes a sus conciudadanos el domingo.

La preocupación de Funes, en un día en que se renovaron los 84 legisladores, era la perspectiva de un resultado que ponga en jaque su capacidad de gobiernos en sus dos últimos años de mandato al frente de un país con un tercio de población desempleada y una de las mayores tasas de homicidios del mundo.

La elección legislativa, en voto popular, otorgaba a Arena 40,1% de los sufragios, frente a 36,8% del FMLN y 9,4% de Gana, informó el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Tras la leve ventaja legislativa de Arena, el ex presidente Alfredo Cristiani (1989-1994), afirmó durante un acto de celebración en la sede del partido que como oposición en los próximos dos años harán "un trabajo en favor de la gente".

En estos comicios, en los cuales también se renovaron las autoridades de las 262 alcaldías del país, participan por primera vez 17 candidatos independientes a diputado.

Algunos centros de votación abrieron con retraso de más de una hora por la demora en la entrega del material a utilizar y otros problemas en la constitución de las juntas receptoras de votos. Las elecciones duraron 10 horas, sin incidentes de importancia reportados.

Mirna de Córdova, de 66 años, llegó temprano con su esposo, Roberto, a votar en una escuela en la ciudad de Mejicanos, periferia norte de San Salvador, y fue una de las primeras en hacerlo.

"Voté porque quiero que se vean cambios en este país, nuestros hijos y nietos viven al igual que nosotros inseguros con tanta violencia, ya es necesario que se hagan cambios en las leyes", dijo a la AFP.

En El Salvador se registra una media de entre 13 y 14 asesinatos diarios.

Fuera de los centros de votación, los militantes del FMLN, vestidos con camisetas rojas, y los de la Arena, con sus chalecos tricolores, hacían un último esfuerzo por captar a los electores facilitándoles agua y sillas para la espera.

En un país con un tercio de la población desempleado y una tasa de homicidios de las más altas del mundo (65 casos cada 100.000 habitantes) el FMLN hizo campaña haciendo hincapié en más planes sociales y creación de empleo.

Por su lado, la Arena, fundada por el difunto mayor Roberto D'Aubuisson --inculpado del asesinato en 1980 del arzobispo Arnulfo Romero-- hizo girar su campaña alrededor de la promesa de nuevas leyes para enfrentar la inseguridad.

Durante los casi tres años de gestión de Funes, el desempleo y subempleo tuvo una leve baja de 40 a 36%, mientras la juventud sigue emigrando a Estados Unidos, al punto de que hoy uno de cada tres salvadoreños vive allí.

La economía, dolarizada y víctima de todas las crisis externas, depende de las remesas familiares que en 2011 superaron los 3.600 millones de dólares, equivalentes a un sexto del Producto Interno Bruto.

En ese marco, las 'maras' -pandillas juveniles transformadas con los años en organizaciones mafiosas- siembran el terror, controlan sectores completos de ciudades y pueblos y sirven de fuerza de choque al narcotráfico.