•   Caracas, Venezuela  |
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  • AFP

El partido oficialista de Venezuela suspendió el miércoles de sus filas al gobernador del estado Monagas, Gregorio Briceño, quien criticó a la dirigencia y mostró su desacuerdo por la manera en que el gobierno manejó un derrame petrolero.

"Resolvemos suspender al ciudadano Gregorio Briceño del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por haber incurrido de manera dolosa en faltas graves derivadas de posiciones antiéticas y contrarrevolucionarias", dijo en rueda de prensa el vicepresidente del gobierno y alto dirigente del partido, Elías Jaua.

El PSUV acordó "iniciar de inmediato el procedimiento disciplinario para su expulsión", una decisión que fue inmediatamente apoyada a través de Twitter por el presidente Hugo Chávez, convaleciente en La Habana de la operación de un segundo tumor de cáncer.

"Apoyo plenamente la decisión de nuestro PSUV! Creo que el gobernador Briceño llegó a donde tenía que llegar. Pueblo heróico de Monagas, conmigo!", escribió el mandatario, que preside la tolda.

Jaua indicó que, según el tribunal disciplinario del partido, el gobernador también fue sancionado por faltar al "principio de unidad revolucionaria" cuando acusó al vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, de sabotear su gestión en Monagas para intentar sacarlo del cargo.

Briceño manifestó también sus diferencias con el gobierno por la manera en que éste respondió a un derrame petrolero en el municipio de Maturín, capital de Monagas, que contaminó el río Guarapiche e interrumpió hasta ahora el servicio de agua potable para unos 500,000 habitantes de la zona.

Tras realizar operaciones de saneamiento, el gobierno ordenó a Briceño que reanudara el suministro de agua potable, pero éste se negó argumentando que el recurso seguía contaminado. El derrame ocurrió a inicios de febrero cuando un oleoducto se rompió en una planta de la estatal venezolana PDVSA en Maturín.

Desde que Chávez viajó a La Habana hace más de dos semanas para someterse a una nueva operación por el cáncer que padece, el PSUV ha cerrado filas e insistido en su mensaje de unidad de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre en las que el mandatario aspira ser reelecto por seis años más.