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  • EFE

Estrellas de cine como George Clooney e iconos de la moda como Anna Wintour iluminaron hoy la mayor cena de gala que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha ofrecido en su mandato: la que celebró en homenaje al primer ministro británico, David Cameron.

Con 362 invitados, la cena fue la más multitudinaria celebrada en la Casa Blanca desde que Obama llegó al poder, en enero de 2009, y contó con su propia sesión de fotos a la entrada de la mansión presidencial, en la que un centenar de asistentes se detuvieron para posar.

Como era de esperar, la atención de los flashes se centró en la primera dama estadounidense, Michelle Obama, que apareció con un largo vestido azul verdoso con escote en pico de Marchesa, adornado por un llamativo collar de perlas azul, plata y turquesa, y con el pelo recogido.

La diseñadora de Marchesa, la británica Georgina Chapman, que asistió a la cena junto a su marido, el productor de cine Harvey Weinstein, se mostró "maravillada" por la elección de Michelle, en declaraciones a la prensa.

Barack Obama, que lució un clásico esmoquin, comentó a su esposa lo "guapa" que estaba la mujer del primer ministro británico, Samantha Cameron, que vistió un modelo largo de color azul profundo, motivos estampados, cinturón y mangas de encaje diseñado por Alessandra Rich.

El banquete, celebrado en una carpa en el jardín sur de la Casa Blanca, estuvo precedido de un brindis en el que Obama describió a Cameron como "el tipo de aliado que uno quiere tener a su lado, en los buenos tiempos y en los malos".

"Confío en él. Dice lo que hace, y hace lo que dice. He visto su carácter, y su compromiso con la libertad humana durante (la intervención militar aliada) en Libia", señaló el mandatario estadounidense.

Cameron, por su parte, destacó tres cualidades de Obama: "la fuerza, la autoridad moral y la sabiduría".

"Nunca olvidaré su llamada sobre Libia, en la que me explicó el papel que Estados Unidos iba a desempeñar allí. Y todos estamos de acuerdo en que el mundo es un lugar mejor sin Osama Bin Laden, y también sin (el fallecido líder libio Muamar el) Gadafi", dijo Cameron.

El líder británico añadió que Obama "ha pulsado el botón de reinicio en la autoridad moral en todo el mundo libre" y que "entiende que los medios cuentan absolutamente tanto como el fin".

Los invitados tomaron asiento a continuación en unas mesas decoradas con motivos violetas y verdes, para degustar una cena compuesta de mero con corteza de patata, verduras de la huerta de la Casa Blanca, bisonte al estilo Wellington y pudin de limón.

En el desfile que precedió a la cena destacaron los actores George Clooney, que llegó acompañado del activista John Pendergast; Damian Lewis, protagonista de una de las series favoritas de Obama, "Homeland"; y los intérpretes de la serie británica "Downton Abbey" Hugh Bonneville y Elizabeth McGovern.

También atrajeron a los fotógrafos la editora de Vogue, Anna Wintour, con un largo vestido blanco y negro de Chanel, el multimillonario Warren Buffett y el golfista Rory McIlroy.

La cena cerró una jornada en la que las conversaciones formales se mezclaron con bromas sobre sus distintas aficiones deportivas e incluso sobre la coincidencia de la visita de Cameron con el 200 aniversario de la guerra de 1812, en la que los británicos prendieron fuego a la Casa Blanca.

"Verdaderamente, iluminaron este lugar", bromeó Obama en la ceremonia de bienvenida. "Pero lo superamos".

Cameron confesó, por su parte, que el presidente estadounidense tuvo que explicarle ciertas reglas del juego en el partido de baloncesto universitario al que ambos asistieron el martes en Dayton (Ohio).

"Un día de estos, me vengaré invitándole a un partido de cricket y explicándole las normas y la terminología que tendrá que aprender, como yo lo intenté anoche", afirmó Cameron.