•   Kabul, Afganistán  |
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  • EFE

En medio de una visita a Afganistán del secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, los talibanes afganos anunciaron hoy que suspenden el diálogo con EU que habían iniciado a principios de año a través de una oficina en Catar.

Los insurgentes atribuyeron "la responsabilidad" del fracaso de las negociaciones a "la postura tambaleante, errática e imprecisa" de EU, al que acusaron de no implementar iniciativas para favorecer un clima de diálogo como un intercambio de prisioneros.

"El Emirato Islámico -como se autodenominan los talibanes- ha decidido suspender todas las conversaciones con los norteamericanos hasta que aclaren su posición y muestren disposición a cumplir sus promesas", dijeron los integristas en un comunicado colgado en su página web.

Los insurgentes criticaron que los estadounidenses hayan iniciado "una campaña de propaganda infundada" en su contra, e hicieron un llamamiento a la comunidad internacional a apoyar a su movimiento para expulsar a las fuerzas invasoras de Afganistán.

Los talibanes precisaron, no obstante, que la opción del diálogo sigue abierta "con cualquiera", si es "entre naciones soberanas que tienen en consideración las reglas del otro", aunque descartaron para este propósito al Gobierno afgano del presidente Hamid Karzai.

"El objetivo de una oficina diplomática (en Catar) era establecer contacto con la comunidad internacional en completa libertad y hacer ver a los invasores cara a cara que no vamos a abandonar la lucha hasta su retirada", afirmó el movimiento integrista islámico.

Un portavoz de los talibanes, Zabiulá Muyahid, aseguró a Efe que la decisión de suspender el diálogo no está relacionada con la matanza de 16 civiles ocurrida el pasado domingo en la provincia de Kandahar (sur), supuestamente a cargo de un soldado estadounidense.

"La suspensión de las negociaciones no está vinculada al tiroteo de EU, pero les atacaremos en distintas partes del país y daremos una contestación a su acción inhumana", dijo Muyahid.

La ruptura unilateral del diálogo tiene lugar en medio de la visita a Afganistán del secretario de Defensa de EU, Leon Panetta, quien fue recibido ayer con un aparente ataque a su llegada a la base aliada de Camp Bastion en la provincia meridional de Helmand.

Una camioneta, supuestamente robada, invadió las instalaciones tras lo cual ardió en llamas sin causar víctimas, y la misión afgana de la OTAN (ISAF) informó hoy de que el conductor del vehículo, en el que no había explosivos, ha muerto por las quemaduras.

Lejos de Helmand, Panetta se entrevistó hoy en Kabul con el presidente del país, Karzai, quien le pidió que las tropas de la ISAF "abandonen las aldeas" de Afganistán y "permanezcan en sus bases" tras la matanza de civiles del pasado domingo.

Karzai mantuvo que las fuerzas afganas "tienen la capacidad de proveer por ellas mismas" la seguridad e instó a la Alianza Atlántica a agilizar el proceso de transición que comenzó el pasado julio.

"Las partes tienen que trabajar para que la transición se complete en 2013 en lugar de 2014", subrayó Karzai.

El mandatario afgano también aprovechó el encuentro para exigir a Panetta que EU lleve a cabo "una investigación transparente" sobre el asesinato de civiles en Kandahar, cuyo supuesto autor ha sido trasladado a Kuwait.

Esta masacre y la quema de coranes por soldados estadounidenses en una base cercana a Kabul a finales de febrero han disparado en las últimas semanas el sentimiento antiamericano en el país.

Entretanto, la guerra afgana atraviesa uno de sus momentos más sangrientos desde la invasión de EU y la caída del régimen talibán hace ya más de una década.

Al menos ocho civiles afganos, la mayoría mujeres y niños, murieron hoy en la provincia de Uruzgán (sur) por la explosión de un artefacto al paso del vehículo en el que viajaban, informó una fuente policial citada por la agencia afgana AIP.