•   La Habana, Cuba  |
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  • AFP

Las opositoras Damas de Blanco de Cuba, que fueron detenidas el domingo mientras marchaban en La Habana, pidieron a la Nunciatura que interceda para que el papa Benedicto XVI las reciba "un minuto" durante su visita a la isla la próxima semana, informó este martes su líder, Berta Soler.

"Lo que le pedimos al nuncio (Bruno Musaró) es que le trasmitiera a Su Santidad que solamente queremos un minuto para expresarle la situación actual del pueblo de Cuba", dijo a la AFP Soler, quien fue liberada el domingo en la noche junto a las otras activistas detenidas.

"El programa (de la visita papal) está bien apretado, pero hay un espacio para escuchar a Fidel Castro, ¿por qué no puede existir un espacio para escuchar al sector marginado, oprimido", se preguntó Soler.

La Iglesia ha dicho que el Papa no tendrá reuniones con ningún tipo de grupo en Cuba.

La detención de medio centenar de Damas de Blanco el domingo y el desalojo policial de un templo católico ocupado por 13 disidentes el jueves elevaron la tensión a días de la visita de Benedicto XVI, del 26 al 28 de marzo, en una gira que lo llevará antes a México.

Con las mujeres también fueron arrestados tres hombres, entre ellos el marido de Soler, el ex preso político Angel Moya, quien seguía detenido este martes, según dijo su esposa.

Estas protestas y arrestos ilustran los temores de la Iglesia Católica, que había advertido a comienzos de marzo sobre la politización de la visita de Benedicto XVI, a la cual los obispos consideran estrictamente "pastoral".

"Si a alguien preocupa o molesta la visita del papa Benedicto XVI a Cuba es a los enemigos de la Revolución Cubana, no a las autoridades de este país, que con visible resolución lo acogerán y promueven que se le reciba no solo con el debido respeto sino incluso con afecto", escribió el académico Luis Toro Sande en un blog oficialista.

Por su parte, el diario oficial Granma dijo este martes que antes del viaje del papa Juan Pablo II a Cuba en 1998, grupos anticastristas de Miami consideraban que su visita sería "perjudicial" para el gobierno de Fidel Castro, quien dejó el mando en 2006 a su hermano Raúl por problemas de salud.

"Esos mismos (grupos) describían a Juan Pablo II como una especie de 'ángel exterminador del socialismo'", pero "para infortunio de esos 'soñadores', Cuba demostró al mundo que, a pesar de interpretaciones erróneas, el socialismo no es irreconciliable con la fe religiosa", añadió Granma.