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  • EFE

La secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, reiteró al ministro de Exteriores afgano, Zalmai Rassoul, el compromiso de Washington para esclarecer la matanza de 16 civiles supuestamente a manos de un militar estadounidense en Afganistán.

Rassoul, que se encuentra de visita oficial en Washington, abordó con su par estadounidense la transición que afronta su país, y que, según las palabras de la secretaria de Estado, "sigue contando con el apoyo de EU".

"Hemos entrado en un período crítico de transición. Tenemos aún mucho trabajo por hacer. Pero en la última década ambos países hemos construido una relación que es a la vez dura y resistente", explicó Clinton en rueda de prensa conjunta con Rassoul.

La secretaria de Estado insistió en que EU mantiene su compromiso con Afganistán para mediar en el proceso de reconciliación con los talibanes, pese al aumento de la violencia en el país tras la matanza, que agravó la situación ya tensa provocada por la quema de varios ejemplares del Corán por parte también de soldados estadounidenses.

"Nuestro único objetivo es abrir la puerta para que los afganos sientan que pueden resolver por sí mismos el futuro de su país. Nuestra posición ha sido firme (...) Cualquier negociación debe exigir a los talibanes romper sus vínculos con Al Qaeda, renunciar a la violencia y cumplir con la Constitución de Afganistán, incluidos los derechos de las mujeres y las minorías", puntualizó.

Por su parte, Rassoul aseguró que el Gobierno afgano está "feliz" por el apoyo recibido por parte de EU en el proceso de paz y aseguró que la colaboración entre ambos países continuará "a pesar de las dificultades".

"Apreciamos las declaraciones del presidente (Barack) Obama (...) que condenaron el suceso. Estamos a la espera de una investigación rápida y transparente y del castigo de cualquiera que esté involucrado. Eso reforzará enormemente la confianza del pueblo afgano en la amistad Estados Unidos", añadió el diplomático.

La matanza tuvo lugar el pasado día 11 en las cercanías de Kandahar, cuando al parecer el militar estadounidense ahora detenido irrumpió en varias viviendas cerca de su guarnición y mató a disparos a 16 civiles, entre ellos nueve niños.