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  • EFE

El papa Benedicto XVI fue agasajado el sábado por una multitud en el trayecto que le llevaba a reunirse con el presidente Felipe Calderón, en la segunda jornada de su visita a México en la que un grupo de víctimas de abusos sexuales del clero le reprocharon haber demorado las investigaciones.

Benedicto XVI partió la tarde de este sábado de León (centro, 400 km al noroeste de Ciudad de México ), donde pernoctó, a Guanajuato, ubicada a 60 kilómetros, donde se encontrará con Calderón, y luego recibirá a un grupo de niños.

Miles de personas esperaban en las cercanías del Miraflores y en el recorrido, entre ellos alumnos del colegio, campesinos con sus ropas típicas y una rondalla (grupo musical), a los que Benedicto XVI se acercó.

"Ha sido el premio para tantos kilómetros de viaje, un viaje tan largo. Casi no dormimos de la emoción y ahora le pudimos dar la mano al Papa", comentó emocionada Xóchitl Alvarez, una indígena del estado de Oaxaca (sureste) que consiguió acercarse a Benedicto XVI.

El Papa abordó un automóvil cubierto de color negro engalanado con las banderas del Vaticano, y escoltado por una veintena de vehículos, incluidas ambulancias, para garantizar su seguridad y atender alguna eventualidad durante el recorrido.

Al llegar a Guanajuato (380 km al noroeste de Ciudad de México), el Papa fue recibido por autoridades de la alcadía antes de hacer un recorrido en el papamóvil.

Unas 700.000 personas, según el Vaticano, habían salido a recibir al Papa el viernes.

El pontífice inició su jornada celebrando una misa en la capilla privada del colegio de Miraflores, donde se alojará las tres noches que pasará en el país antes de partir hacia Cuba, la otra escala de su viaje a Latinoamérica, y luego recorrió las instalaciones del lugar.

El punto culminante de la visita de Benedicto XVI a México, la primera de un Papa desde que hace 10 años Juan Pablo II viajó por quinta vez al país, será la misa del domingo en Parque Bicentenario regional, que está abajo de una imponente estatua de Cristo.

La visita sin embargo no escapó al escándalo de los abusos sexuales que ha rodeado a la Iglesia en los últimos años.

Este sábado, un grupo de víctimas de abusos sexuales del mexicano Marcial Maciel, un sacerdote fallecido que fundó la congregación católica Legionarios de Cristo, difundieron un manifiesto en el que acusaban a Benedicto XVI de haber demorado las investigaciones cuando era responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

"Por vuestras manos pasó la oportunidad de aceptar esa verdad" (los abusos sexuales de Marcial Maciel), dice el texto presentado en León.

"Pero no se nos escuchó ni se nos creyó oportunamente. Durante mucho tiempo fuimos ignorados", agrega el manifiesto.

Las víctimas al mismo tiempo presentaron el libro "La voluntad de no saber" (Grijalbo), que revela al menos 212 documentos de los archivos de El Vaticano, que según las víctimas comprueban que Ratzinger conocía bien el caso.

La Iglesia católica lucha por extender su influencia en México, con reveses como la legalización del aborto y la aprobación del matrimonio gay en la capital mexicana como telón de fondo.

En su primer mensaje en México, Benedicto XVI habló de libertad religiosa mientras se discute la reforma al artículo 24 de la Constitución mexicana, que podría devolverle a la Iglesia el derecho al culto religioso fuera de los templos y a la educación religiosa en escuelas públicas, entre otros puntos.

Aunque México, donde el 84% de la población ha sido bautizada, es numéricamente la segunda nación más católica del mundo, las filas de esta religión han disminuido en los últimos años, debido en parte a la expansión de otros movimientos religiosos.

"Rezaré (...) particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia", dino el viernes ante Calderón en referencia a la violencia del narcotráfico ha dejado en México un saldo de más de 50.000 muertos en los últimos cinco años.

Las autoridades mexicanas aseguraron que la seguridad del Papa está garantizada con el despliegue de unos 5.400 policías y militares.

En Cuba, el Papa también tratará de seguir los pasos de Juan Pablo II, a quien se le reconoce como artífice del fortalecimiento de la relación entre la Iglesia y el Estado.

Benedicto XVI dijo que el marxismo "ya no corresponde a la realidad" y abogó por "nuevos modelos" en medio de los cambios hasta ahora tímidos en el régimen comunista.

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