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  • AFP

El Papa llamó este domingo a los obispos de América Latina a no desfallecer ante el "despotismo del mal" y los animó a dar un mayor papel a los laicos en la tarea de reevangelizar la región, donde el catolicismo enfrenta una realidad de violencia y el descenso de fieles.

Benedicto XVI insistió en que pese a los graves problemas que enfrenta la región, no debe haber desánimo.

"No hay motivos, pues, para rendirse al despotismo del mal", señaló ante 250 obispos, entre ellos los presidentes de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, en esta segunda visita a la región tras la que hizo en 2007 a Brasil.

La reunión se realizó en la catedral de Nuestra Señora de la Luz, en León, 400 km al noroeste de Ciudad de México, donde fue recibido por un un discurso de monseñor Carlos Aguiar, arzobispo de Tlalnepantla (centro de México) y actual presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

La reunión con los obispos es el último acto de la agenda del Papa en México, de donde el lunes temprano saldrá para Cuba.

Benedicto XVI, que en 2007 asistió en Aparecida, Brasil, al lanzamiento de una misión continental para contener la creciente secularización y el avance de otras iglesias, subrayó la necesidad de dar un mayor papel "a los laicos más comprometidos en la catequesis, la animación litúrgica, la acción caritativa y el compromiso social".

Por su parte el presidente del Celam, monseñor Aguiar, en su saludo al Papa dijo que así como ocurrió a comienzos del siglo XX cuando México se debatía en "una violenta revolución social", también ahora es necesario confiar en el auxilio divino "para afrontar los nuevos y complejos problemas que nos aquejan".