• San Salvador, El Salvador |
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  • AFP

Las dos principales pandillas salvadoreñas ven aún “muy lejos” un final definitivo de la guerra entre ellas, pese a que acordaron parar las matanzas, pues antes necesitan que se les permita una reinserción productiva a la sociedad, según líderes de las bandas.

Carlos Mojica, conocido como “El Viejo Lin” en la pandilla Mara 18 --M-18--, aseguró en entrevista con el Canal 12, que el acuerdo con su acérrima rival la Mara Salvatrucha --MS-13-- no implica que dejen otras acciones, como la extorsión a personas y empresas.

“No podemos decidir el tiempo que tomaría para que tengamos un punto final, el tiempo lo va a decir y ese tiempo puede estar todavía muy lejos, pero se ha iniciado”, dijo el líder de la M-18, recluido desde hace dos semanas en el penal de Cojutepeque, 33 km al este de San Salvador.

Aristides Umanzor, alias “El Sirra”, uno de los líderes de la MS-13, también señaló que pese a que las muertes han parado, la “guerra aún no termina”.

“No queremos más homicidios, no tenemos tregua --con la M-18--, es un acuerdo, y si habrá algo definitivo eso lo sabremos después, va a llevar mucho esfuerzo, voluntad y tiempo”, señaló Umanzor al Canal 12 en la cárcel de Ciudad Barrios, 156 km al noreste de la capital.

Es un proceso

El líder de la M-18 dijo que el acuerdo “podría culminar en una reconciliación total, entre hermanos salvadoreños”, “pero es un proceso gradual”, que puede durar “una semana, un mes, seis meses, no sabemos”. “Es el momento maduro de empezar”, agregó.

Mojica, trasladado del penal de máxima seguridad de Zacatecoluca a Cojutepeque, recalcó que parar de matarse es una “muestra” de buena voluntad de que quieren dejar la violencia, y han pedido que se les mejoren sus condiciones de encierro.

El acuerdo fue logrado hace dos semanas con la mediación del capellán de la Fuerza Armada, Fabio Colindres, y de un ex guerrillero del hoy gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional --FMLN--, Raúl Mijangos.

Según las autoridades, el acuerdo implicó una reducción en los homicidios, de un promedio de 13 a 5 diarios.

“Hemos hecho conciencia del daño que hicimos, pero nuestro compromiso es el pueblo. No queremos negociar con el gobierno ni con ningún político, pues antes sólo nos han utilizado”, expresó Umanzor.

“El Viejo Lin” indicó que expresaron a Colindres peticiones de “empleo” y “educación” para reinsertarse en la sociedad y dejar progresivamente las extorsiones.

Tras reiterar que “no ha negociado, ni negocia, ni negociará con las pandillas”, el presidente Mauricio Funes convocó el miércoles a distintos sectores a buscar un acuerdo nacional para la erradicación progresiva de la violencia.

La MS y la M-18, que se han enfrentado por el control de territorios y el mercado de las drogas, reúnen a unos 11,000 miembros, aunque la Policía estima que podrían ser 20,000.