•   San Pedro Sula, Honduras  |
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  • AFP

Parientes de los 13 reos muertos durante el enfrentamiento e incendio en una cárcel hondureña de San Pedro Sula el jueves recibieron sus cadáveres la tarde de este viernes, algunos con disparos, y pidieron a organismos de derechos humanos constatar el hecho.

Tras protestas de los familiares por el atraso en la entrega de los cuerpos y esperar cerca de 24 horas, Jesús Vélez fue el primero en recibir los restos de su hijo de 19 años en la morgue de San Pedro Sula, la segunda ciudad de Honduras, a 240 kms de Tegucigalpa.

"Mi hijo tiene quemaduras y heridas de arma blanca, pero hay otros que tienen tiros" en el cuerpo, dijo Vélez, de 38 años, a la AFP.

Velez admitió que "habría que hacer exámenes para verificar si los mataron con armas (de uso policial) u otro tipo. Aquí se menciona que la policía está involucrada pero hay que verificarlo" con pruebas balísticas.

Otros parientes que declinaron identificarse dijeron a la AFP que estaban contactando miembros de organismos de derechos humanos para que certifiquen que varios de los cadáveres presentan heridas con arma de fuego.

Medios locales han informado que el incidente surgió porque uno de los presos que las autoridades nombran como coordinadores dijo a los privados del módulo 18 que varios de ellos iban a ser trasladados a otra prisión.

En la cárcel había unos 2.400 reos pese a que fue construida para albergar 800.

En la revuelta, un hombre fue decapitado y su cabeza lanzada al techo. También se desató un incendio, que los mismos reos apagaron con baldes de agua.

El incidente causó alarma en la población de Honduras, donde el 14 de febrero murieron 361 presos durante un incendio en el penal de Comayagua, 90 km al norte de la capital.

El sistema penitenciario de Honduras es considerado una "bomba de tiempo", pues las 24 cárceles existentes, que tienen capacidad para 8.000 personas, albergan a unas 13.000, 60% de ellas sin condena.