•   Damasco, Siria  |
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  • AFP

El régimen sirio intensificó el viernes sus operaciones militares contra las ciudades rebeldes, pese a su promesa de abogar por el éxito de la última misión de paz, causando la impaciencia del emisario Kofi Annan, quien pidió un cese el fuego “inmediato”.

Los militantes contrarios al régimen sirio, decepcionados por la Cumbre Árabe que se limitó el jueves a llamar al gobierno y a la oposición al diálogo, convocaron manifestaciones para denunciar “la inacción” de los países de la región, a los que acusan de haberlos abandonado.

Estados Unidos, por su lado, consideró que el ejército sirio no hizo nada para cumplir el plan de salida de crisis de Annan, que prevé la retirada de los tanques de las ciudades, el suministro de ayuda humanitaria y la liberación de detenidos. Por ello, Washington anunció sanciones contra el ministro de Defensa de Siria y dos militares de alto rango de ese país.

La represión y el ataque a las ciudades rebeldes no daban muestras de calmarse: el presidente Bashar al Asad puso como condición al éxito del plan, el cese de la violencia cometida según él por “grupos terroristas”, pues su régimen no reconoce a los rebeldes.

Este viernes, la violencia cobró 39 nuevas víctimas, entre ellas 32 civiles.

Prosiguen bombardeos
El ejército bombardeó varios barrios de Homs, tercera ciudad de Siria, donde las tropas del régimen tratan de aplastar los reductos de resistencia, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH.

En Alepo, segunda ciudad del país, seis militares y cinco civiles resultaron heridos de gravedad al estallar una bomba.
Asad debe aplicar el plan Annan “ahora”, indicó el viernes el portavoz del emisario conjunto de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan.

“El plan Annan debe ser aplicado ahora”, declaró el portavoz Ahmad Fawzi y agregó: “Es imperativo que cesen las matanzas (...), que cese la violencia”.

Representantes de más de 70 países “Amigos de Siria” son esperados el domingo en Estambul para “aumentar la presión” sobre el régimen y hacer avanzar la implementación del plan de salida de la crisis elaborado por Annan.

Los jefes de la diplomacia de Estados Unidos, las principales potencias europeas y la mayoría de los países de la Liga Árabe participarán de esta segunda conferencia de los “Amigos de Siria”, donde la oposición será representada por su principal coalición, el Consejo Nacional Sirio, CNS.

Rusia y China, que son los dos principales apoyos del régimen sirio y bloquearon Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria, declinaron la invitación.

Para preparar la reunión, la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton viajó a Riad para hablar con el rey Abdala y su homólogo saudí Saud Al Faysal de los esfuerzos internacionales “para poner fin al baño de sangre en Siria”.

Canadá, por su lado, anunció un reforzamiento de las sanciones contra Siria, que apuntan a la esposa, la madre, la hermana y la cuñada del presidente.

En Beirut, Hasan Nasrala, jefe del Hezbolá chiita libanés, aliado de Damasco, consideró que “la idea de hacer caer al régimen por la fuerza militar está pasada”, por lo que “apostar por una intervención militar para derrocar al régimen significa un mayor derramamiento de sangre”.