•   San Pedro Sula , Honduras  |
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  • AFP

Parientes de los 13 reos que murieron el jueves en un incendio y un enfrentamiento de presos en la cárcel hondureña de San Pedro Sula, protestaron este viernes frente a la morgue por el retraso en la entrega de los cadáveres, constataron periodistas de la AFP.

“Es una injusticia, queremos que nos entreguen los cuerpos; ya tienen más de 24 horas de muertos”, gritaban los manifestantes mientras cerraban los portones para bloquear el paso de la morgue de la ciudad de San Pedro Sula, 240 km al norte de Tegucigalpa.

Un centenar de personas permanece desde la tarde del jueves en un área verde al frente al edificio y allí han pasado en vela, a la intemperie, hasta que la tarde de ayer viernes explotaron en rabia en medio de un infernal calor.

“Este es un gobierno pusilánime, ¿cuántos reos más tendrán que morir para resolver este problema de las cárceles? Las mismas autoridades dicen que las cárceles son una bomba de tiempo, ¿cuándo le van a echar agua a esa mecha?”, dijo a la AFP, Jesús Vélez, de 38 años, que perdió a su hijo, de 19.

Uno de los forenses salió de la morgue descontento con la disposición de sus colegas de esperar a que lleguen de Tegucigalpa las fichas del Registro Nacional de las Personas para cotejar las huellas dactilares, pese a que ya acabaron las autopsias, lo cual retrasa la entrega.
 

Hasta el martes
“Nos están diciendo que nos van a entregar los cuerpos hasta el martes, esto es una injusticia; nos los van a entregar hasta que estén podridos, ya solo para enterrarlos”, sin poder velarlos, lamentó Vélez.

De acuerdo con informes de medios locales, el incidente en la cárcel --donde había alrededor de 2,400 reos, pese a que fue construida para 800--, se originó porque uno de los reos coordinadores que nombran las autoridades para imponer disciplina informó a los presos del módulo 18 que varios iban a ser trasladados a otra prisión.

Un decapitado
En la revuelta, el hombre fue decapitado y su cabeza lanzada al techo. También se desató un incendio --que los mismos reos apagaron con baldes de agua--. Al final, las autoridades encontraron 13 muertos.

El incidente causó alarma en la población, pues ocurre apenas 45 días después que Honduras fuera epicentro de una de las peores catástrofes carcelarias del mundo, el incendio del penal de Comayagua, 90 km al norte de Tegucigalpa, que dejó 361 reclusos muertos.

El Sistema Penitenciario de Honduras es considerado una “bomba de tiempo”, pues las 24 cárceles existentes, que tienen capacidad para 8,000 personas, albergan a unos 13,000 presos, de los cuales un 60 por ciento no tienen condena.