•   Sidney, Australia  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Millones de personas en el mundo apagarán el sábado la luz durante la "Hora del planeta", una hora que será una muestra de su compromiso para luchar contra el calentamiento climático, en una operación que será fotografiada desde el espacio por un astronauta.

Desde la plaza Tahrir en El Cairo al Empire State Building de Nueva York, miles de ciudades en unos 150 países y territorios apagarán las iluminaciones de sus monumentos durante 60 minutos a partir de las 20H30 locales.

En Sídney, ciudad que lanzó la operación en 2007, el puente de la bahía y la Ópera se sumieron en la oscuridad la noche del sábado, así como la mayoría de rascacielos de la ciudad, bajo la mirada de los habitantes, que vinieron a celebrar y a hacer pic-nic en el puerto, a la luz de la luna.

"Visto desde la Ópera era fantástico. Se veía toda la silueta de la ciudad negra", declaró una responsable local del Fondo Mundial para la naturaleza (WWF), organizadora de la operación.

Las islas Samoa, en el Pacífico, fueron como siempre las primeras en apagar las luces, seguidas por Nueva Zelanda, cuyas ciudades se quedaron a oscuras de súbito.

Luego, la gran Torre de Tokio apagó sus luces nocturnas, pero no así la torre Árbol del Cielo, de 634 metros, la más alta torre de telecomunicaciones del mundo, que se inaugurará en mayo. "Vamos a pedirles el año que viene que apaguen las luces", dijo el portavoz de WWF Akiko Ishihara.

Los rascacielos de Hong Kong también se quedaron sin luz, lo mismo que, en Pekín, edificios como el Nido de Pájaro, que se hicieron famosos en los Juegos Olímpicos, o, más al norte, la Gran Muralla de China.

En Taiwan, la torre Taipei 101 y los edificios de la Presidencia siguieron el movimiento de protección del planeta.

En Singapur, 32 centros comerciales y más de 370 empresas acataron la "Hora del planeta", mientras que, en Filipinas, cientos de comisarías apagaron sus luces, "pero no en las células para impedir que los presos se escapen", dijo un portavoz de la policía, Agrimero Cruz.

La sexta edición de esta operación tiene este año nuevos adeptos como Libia, Irak y la Estación Espacial Internacional (ISS) que seguía la ola de extinción de las luces en su recorrido alrededor del globo.

"No hay mejor medio para que la gente tome conciencia del futuro del más bello planeta del universo", dijo el astronauta André Kuipers (Holanda) a bordo de la estación espacial, quien compartirá sus fotos de esta "Hora del planeta" en la red Internet, acompañadas por sus comentarios.

El año pasado, 5.251 ciudades y 1.800 millones de personas en 135 países del planeta participaron, según WWF.

"La Hora de Planeta 2012 es la celebración del poder de los pueblos", subrayó el sábado el responsable de WWF-Australia, Dermot O'Gorman, que añadió que "cientos de millones de personas en diferentes países del mundo participan más allá de los 60 minutos" en esta acción a favor de la Tierra.

En Nueva Delhi, si bien tres monumentos famosos como el India Gate se quedaron a oscuras por una hora, para la población esto no cambió mucho la realidad cotidiana. "Tenemos muchos apagones, ya estamos acostumbrados", dijo Sangeeta Dayal, una residente de la capital india.

En Bombay, en cambio, los habitantes organizaron desfiles a la luz de velas en varias calles.

Comenzando en Vladivostok, puerto del Pacífico, 40 ciudades rusas anunciaron su participación en el apagado de luces. En Moscú, más de 75 grandes edificios y puentes quedarán sumidos en la oscuridad.

Las luces también se apagaron en las grandes torres de Dubai, como la de Burj Dubai, la más alta del mundo, y en otras ciudades de Medio Oriente. En Marruecos, ONGs comprometidas con el desarrollo sostenible se unieron a este movimiento en ocho ciudades, entre ellas Marrakech, Fez y Rabat.

En Italia, 350 comunas se unieron a la iniciativa de WWF, lo que concierne a edificios célebres como la cúpula de la Basílica de San Pedro y el Palacio del Quirinal en Roma, el teatro de La Scala de Milán, la Torre de Pisa o la plaza San Marco en Venecia.

Para un concierto dedicado al mundo de ciclismo, organizado al pie del castillo de Sant'Angelo, que también se sumió en la oscuridad durante una hora, la electricidad fue producida por las bicicletas de 128 "donantes de energía" reclutados por internet.

En Austria, las luces del Palacio Imperial de Schonbrunn, del Ayuntamiento, de la Oficina de la Presidencia y de la Cancillería también fueron apagadas.

Lo mismo ocurrió en Grecia, donde se apagaron en la roca de la Acrópolis, en Atenas, y en el castillo en la isla de Corfú (oeste).

En los Balcanes, más de 40 ciudades serbias, 32 croatas y, por primera vez, tres macedonias se unieron a la manifestación.

En París, la Municipalidad, el estadio Parc des Princes, Notre Dame, el Arco de Triunfo, entre otros, quedaron a oscuras.

Sin embargo, la Torre Eiffel sólo iba a apagar sus luces durante cinco minutos por razones de seguridad.

En España, bajo el lema "Apaga la luz, enciende el planeta", los monumentos más emblemáticos dijeron presente.

A la Sagrada Familia de Barcelona, la Alhambra de Granada, la Torre del Oro de Sevilla, el museo Guggenheim de Bilbao o el Palacio Real de Madrid, grandes asiduos, este año se sumaron algunos recién llegados como la Basílica del Pilar de Zaragoza.

Este año, en la céntrica Plaza de Oriente de Madrid se formó un "mosaico humano" por cientos de voluntarios -hay 600 inscritos- que sosteniendo cartulinas dibujan la imagen de un oso panda, símbolo de WWF. Después las cartulinas se giran y aparece un mensaje: "salva el clima".

"Es un mensaje que va dirigido a toda la sociedad pero especialmente al gobierno español", dice Del Olmo, advirtiendo que la crisis económica no puede ser excusa para olvidar la lucha contra el cambio climático.

En Portugal, 83 localidades, incluyendo Lisboa, Faro y Funchal, y más de 50 monumentos turísticos de la capital, como la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos, han anunciado su apoyo a la iniciativa.

El cofundador de la "Hora del planeta", Todd Sampson, que dirige una empresa de publicidad en Sídney, recordó que originalmente se buscaba que los habitantes de los barrios del puerto de Sydney apagases sus luces. "Nunca pensamos que esto se iba a desarrollar así", dijo a periodistas el sábado ante la bahía de Sídney.