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  • AFP

Las autoridades de la cárcel hondureña de San Pedro Sula extremaron las medidas de seguridad, cuatro días después que un enfrentamiento entre reos dejó 13 muertos, mientras sus familias temían por un nuevo choque, constataron este lunes periodistas de la AFP.

Un portavoz de la policía en la región norte, Hugo Velásquez, dijo a la AFP que "se han aumentado las medidas de seguridad, se hace un registro más minucioso de las visitas, hasta en los alimentos que les llevan (a los presos), para evitar que ingresen más armas".

Bajo un inclemente sol, decenas de personas hacían fila este lunes en la entrada del penal donde eran sometidas a rigurosos registros antes de entrar a visitar a los familiares presos.

Velásquez también indicó que aún no se han encontrado las armas con las que los internos provocaron ocho de las muertes, según Medicina Forense.

En ese sentido, aseguró que en el informe de las autopsias presentado se indicó que ocho de los 13 muertos "fueron por disparos de armas de los mismos internos", pero después de un registro minucioso "no se han encontrado las armas".

"Se integró un equipo especial de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), Medicina Forense, Inspecciones Oculares, Fiscalía y organismos de derechos humanos para investigar", informó.

Los presos habían tomado el control del módulo 18, donde tuvieron lugar los incidentes, y no dejaban entrar a esa zona a los policías, quienes se abstuvieron de utilizar la fuerza.

Velásquez reconoció que en el penal, construido originalmente para 800 reos, se alojan en la actualidad más de 2.400.

Según investigaciones, el incidente en la cárcel se originó porque uno de los reos coordinadores nombrado por autoridades para imponer disciplina informó a los presos del módulo 18 que varios iban a ser trasladados a otro penal. En la disputa, el coordinador fue decapitado y su cabeza lanzada al techo.

Parientes que ingresaban al penal este lunes se manifestaron temerosos de nuevos incidentes.

"No hay seguridad para los internos, aquí todo el mundo corre peligros, ellos (los reos) no cuentan mucho porque tienen miedo pero es obvio que corren peligro", dijo Vilma Rodríguez (55) que visitaba a su hijo Carlos Benítez (29).

"Cuando pasan estas cosas uno se atemoriza porque la vida de ellos está en peligro", afirmó a su vez Sonia Contreras (30) antes de visitar a su esposo, Adalid Banegas (32).

"Uno siempre espera lo peor", comentó con las otras mujeres, Lesly Conde (47), que visitaba a su sobrino Javier Padilla (27).