•   La Habana, Cuba  |
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  • ACAN-EFE

La Iglesia católica en Cuba llamó al perdón y la reconciliación en el primer Viernes Santo como día festivo celebrado en la isla en décadas, que contó con una inusual transmisión televisiva de la prédica del cardenal cubano Jaime Ortega.

El sermón de Ortega en la Catedral de La Habana fue televisado en directo por un canal nacional, y según constató Efe entre el público se encontraban fieles de la comunidad, turistas e integrantes del grupo disidente Damas de Blanco, incluida su portavoz Berta Soler.

Durante más de una hora los cubanos pudieron ver y escuchar desde sus casas las palabras del también Arzobispo de La Habana, quien insistió en el valor del perdón como parte del legado de Jesús.

"Sin perdón no puede haber relaciones interpersonales sanas, ni vida familiar, ni convivencia social, ni reconciliación entre grupos humanos, ni entre pueblos entre sí, pero cuánto nos cuesta perdonar", señaló Ortega, en coincidencia con el mensaje de "reconciliación entre cubanos" que la Iglesia viene resaltando en los últimos meses.

En declaraciones a periodistas, Soler destacó que una representación de las Damas de Blanco haya podido asistir hoy a la catedral a pesar de "estar siendo hostigadas y reprimidas" por el Gobierno para que no participen en las misas dominicales ni marchen por las calles de la isla.

"Estamos aquí para pedirle a Dios que nos ilumine, que nos proteja (...) y vamos a continuar esta lucha pacífica por la libertad de nuestros seres queridos pero también por una Cuba nueva, porque se respeten los derechos humanos en nuestro país", apuntó Soler, tras adelantar que las Damas participarán hoy en el Vía Crucis en La Habana.

Este ha sido el primer viernes de Semana Santa que se celebra como día de asueto en Cuba desde inicios de la década del sesenta, cuando la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro eliminó ese descanso del calendario.

La decisión del Consejo de Ministros fue anunciada tres días después de que el papa Benedicto XVI finalizara a fines de marzo su visita a Cuba, donde el pontífice pidió al presidente Raúl Castro la restitución de ese festivo.

El Gobierno declaró que el 6 de abril tendría lugar un "receso laboral" con "carácter excepcional" por este año, y reservó "a los órganos superiores de la Nación la determinación definitiva" sobre el tema.

Varios consultados por Efe hoy en las calles de La Habana coincidieron en que la medida se debería mantener de forma definitiva en Cuba como muestra de "respeto" y "civilidad".

"Aunque nuestra cultura religiosa católica no esté tan enraizada, creo que se debe respetar este día porque es la forma de demostrar que respetamos a esa religión y a sus seguidores", afirmó Annia González, una estudiante de 22 años que no practica el catolicismo.

Miguel Valverde, de 79 años, dijo a Efe que la decisión del Gobierno a inicios de la revolución "fue un gran error porque el pueblo cubano es religioso".

"Que este Viernes Santo sea feriado ha sido un logro para la sociedad y debe mantenerse así por siempre", advirtió Aracelis Micó, una católica de 75 años que se educó con las monjas salesianas.

Según datos del Vaticano, los católicos en Cuba representan el 60,19 por ciento de la población, con más de 6.766.000 fieles, pero la Iglesia en Cuba estima que solo el uno por ciento de la población asiste regularmente a misa.

Otras fuentes consideran que la religiosidad predominante está marcada por el sincretismo entre el catolicismo y las religiones africanas, y fijan que entre un 70 u 80 por ciento de la población sigue prácticas afrocubanas como la santería.

La solicitud de Benedicto XVI sobre el Viernes Santo dio continuidad a la realizada por su antecesor Juan Pablo II en la visita que realizó a Cuba en 1998, cuando expresó su deseo al entonces presidente Fidel Castro de que el 25 de diciembre fuera declarado festivo de Navidad, a lo cual el líder cubano accedió.

Durante su estancia del 26 al 28 de marzo en la isla, el papa Joseph Ratzinger recordó que el viaje de Juan Pablo II dio un "nuevo vigor" a la Iglesia en Cuba e inauguró una etapa de "mayor colaboración y confianza", aunque admitió que existen muchos aspectos en los que todavía hay que avanzar.

En ese sentido, exigió mayor libertad religiosa para que la Iglesia amplíe y ejerza plenamente su labor social, incluido el ámbito de la educación, un espacio que los católicos aspiran a recuperar.

Más allá de esas demandas, las relaciones de la Iglesia y el Gobierno viven actualmente su mejor momento en décadas tras un historial de crisis, tensiones y altibajos.

En los últimos dos años, la Iglesia católica ha adquirido un nuevo rol en Cuba a partir del inédito diálogo que Raúl Castro y el cardenal Ortega abrieron en 2010 y que desembocó en un proceso de excarcelación de presos políticos.

Como parte de las actividades por este Viernes Santo, al anochecer se realizará el Vía Crucis en el centro histórico de La Habana.

También está previsto que en horas de la noche otro canal nacional transmita la ceremonia del Vía Crucis presidida hoy por el papa Benedicto XVI en el Coliseo de Roma.