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  • AFP

Las fuerzas sirias lanzaban este lunes ofensivas en varias regiones del país, a un día de la fecha tope fijada por la ONU para que el ejército se retire de las ciudades, y lograr un cese del fuego que parece improbable debido a las nuevas exigencias del régimen de Damasco.

Las esperanzas disminuyeron luego que el régimen de Bashar al Asad afirmó el domingo que no retiraría sus tropas en la fecha prevista por la ONU, salvo si tenía "garantías escritas" de los combatientes rebeldes, que asimiló a "terroristas".

Los insurgentes respondieron declarándose dispuestos a respetar el cese del fuego si Damasco hacía otro tanto.

"Anunciamos el cese de nuestras operaciones contra el ejército del régimen a partir de la mañana del 10 de abril y respetaremos esta promesa si el régimen se compromete a respetar las cláusulas del plan", declaró a la AFP el coronel Kassem Saadeddin, portavoz del Ejército Sirio Libre (ESL).

El domingo, el coronel Riad al Asaad, jefe del ESL, había reafirmado haberse "comprometido con el plan Annan" pero precisó que sus garantías estaban reservadas a la comunidad internacional, no al régimen.

Pekín, aliado de Damasco, llamó a las dos partes a respetar sus "compromisos". "China exhorta al gobierno sirio y a las partes implicadas en Siria (...) a respetar sus compromisos de cese del fuego y de retirada de las tropas", declaró el portavoz de la diplomacia china, Liu Weimin.

El 2 de abril, la ONU anunció que Damasco aceptaba el plan del emisario internacional Kofi Annan, que le obligaba a retirar sus tanques a más tardar el martes por la mañana, como condición previa para el cese del fuego general previsto en las 48 horas siguientes.

Según los militantes, las exigencias de garantías escritas formuladas por el régimen no son más que una nueva táctica dilatoria.

"El régimen pensó que (de aquí al 10 de abril) iba a recuperar el control de las ciudades (rebeldes). Como no es el caso, trata de ganar tiempo", afirmó a la AFP Rami Abdel Rahman, presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

"Si el plan Annan no funciona, ningún otro plan va a funcionar, y Siria se va a hundir en una larga guerra civil", advirtió.

En el terreno, el ejército bombardeaba localidades en la provincia de Deir Ezzor (este) y de Alepo (norte), donde estallaron combates entre soldados y desertores cerca de la frontera turca, según el OSDH.

En el barrio de Kafar Susé, en Damasco, las tropas del régimen efectuaban allanamientos desde la madrugada y había retenes en la ruta entre este barrio y Deraya, un suburbio de la capital, según el OSDH.

Cuatro soldados murieron en la explosión de una bomba contra su vehículo en la provincia de Damasco. Dos oficiales de policía también murieron en enfrentamientos con desertores en Alepo, y seis agentes de aduanas y de las fuerzas de seguridad perecieron a manos de rebeldes en la frontera turca.

Según la prensa siria, el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, debe viajar este lunes a Moscú para entrevistarse con su homólogo ruso Serguei Lavrov sobre "los importantes acontecimientos vinculados a la misión" Annan.

En un informe publicado el lunes, la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusó a la fuerzas y a las milicias del régimen de haber cometido al menos un centenar de ejecuciones sumarias en las últimas semanas en las provincias de Homs (centro) e Idleb (noroeste).

Kofi Annan, que se declaró conmocionado por el aumento de la violencia y de las atrocidades en varias ciudades y aldeas de Siria, viajará el martes al sur de Turquía donde más de 25.000 sirios se han refugiado desde hace un año.

Según el OSDH, la violencia ha provocado desde el inicio de la revuelta a mediados de marzo de 2011, más de 10.000 muertos y más de 100.000 personas fueron o están detenidas.