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  • AFP

Corea del Sur, Japón y Filipinas estaban en alerta máxima este jueves, ante el inminente lanzamiento de un cohete de Corea del Norte, condenado por la comunidad internacional que considera se trata de un misil balístico, en violación a Resoluciones de la ONU.

Corea del Norte anunció su intención de lanzar un cohete Unha-3, entre el 12 y el 16 de abril, entre las siete de la mañana y las doce del mediodía, hora local, para colocar en órbita sincronizada con el Sol un satélite civil de observación terrestre.

El lanzamiento, no obstante, no pudo realizarse ayer jueves, ya que el cohete no ha dejado su plataforma de lanzamiento en el intervalo de tiempo diario anunciado, según la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

El proyecto coincide con el centenario del nacimiento del fundador de la República Popular Democrática de Corea, RPDC, Kim Il Sung, nacido el 15 de abril de 1912 y fallecido en 1994.

Aviones cazas sobrevolaron ayer jueves la capital Pyonyang, donde se celebrarán el domingo grandes festividades dirigidas por Kim Jong-Un, heredero de la única dinastía comunista de la historia.

Nieto de Kim-Il Sung, Jong-Un sucedió a su padre Kim Jong-Il, fallecido el 17 de diciembre, para llevar a Corea del Norte, aislada y empobrecida, hacia la vía de un “Estado potente y próspero”.

El régimen norcoreano afirma que el cohete debe enviar al espacio un satélite de uso civil. Estados Unidos y sus aliados surcoreanos y japoneses acusan a Pyongyang de preparar en realidad un ensayo de misil balístico.

Viola Resoluciones de la ONU
En la apertura de la Cumbre del G8 de cancilleres el miércoles en Washington, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, acusó a Pyongyang de violar “varias Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Un tránsfuga norcoreano, Lee Yun-Keol, hoy dirigente del centro de investigación surcoreano NK Strategic Information Service Centre, NKSIS, de Seúl, indicó a la AFP haber tenido acceso a las últimas voluntades de Kim Jong-Il.

En este testamento, del que el magazine japonés Shukan Bunshun publicó extractos, Jong-Il llama a sus sucesores a garantizar “el desarrollo permanente y la conservación de armas nucleares, misiles balísticos y armas biológicas”.

“Debemos ganar la guerra psicológica contra Estados Unidos”, subrayó Kim Jong-Il. “Al presentarnos como potencia nuclear legítima, debemos debilitar la influencia estadounidense en la península coreana”.

Corea del Norte invitó a decenas de corresponsales extranjeros --oficialmente entre 150 y 200-- a Tongchang-ri, en el extremo noroeste del país, y ha instalado una gran pantalla en Pyongyang en un centro de prensa internacional nuevo, para permitir, aparentemente, a los periodistas seguir en directo el lanzamiento.

Corea del Sur, Japón y Filipinas estaban el jueves en estado de alerta frente al lanzamiento inminente del cohete, cuya trayectoria debe sobrevolar o acercarse a sus territorios.

La primera etapa del cohete debe caer en el Mar Amarillo, al oeste de la península coreana, y el segundo al este de Filipinas, sobrevolando algunas de las islas de Okinawa.

“Estamos preparados para cualquier eventualidad”, declaró a los periodistas el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda.

Tanto Corea del Sur como Japón dijeron estar dispuestos a derribar el cohete si es necesario.

Por su parte, el gobierno filipino ha ordenado a las compañías aéreas evitar la zona que podría verse afectada por la caída de restos del cohete, lo que afecta las rutas de una veintena de vuelos.