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  • AFP

Francia volvió mencionar este jueves en Luxemburgo la posibilidad de cerrar sus fronteras en caso de un fuerte flujo de inmigrantes, pero esta cuestión delicada, presentada en plena campaña electoral, produjo en sus interlocutores el miedo a ser instrumentalizados.

Empeñado en conquistar los votos de la extrema derecha, el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presiona a sus socios europeos para que acepten la posibilidad de restablecer controles en sus fronteras durante un mes en caso de que una frontera exterior al espacio Schengen falle, y sugiere que esta medida podría prolongarse si es necesario.

El ministro de Interior, Claude Gueant, defendió esta postura el jueves durante una reunión con sus homólogos de la Unión Europea en Luxemburgo.

El jefe de Estado francés, que disputará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 6 de mayo frente al candidato socialista François Hollande, dio un año a sus socios para llegar a un acuerdo y amenazó en caso contrario con sacar a Francia del espacio Schengen.

"Hay que saber lo que se quiere e ir hasta el final siguiendo nuestras convicciones. O Europa se organiza o no se organiza", dijo Gueant.

"Nos quedan once meses", agregó. Sin embargo, el responsable de Interior se dijo optimista. "La presidencia danesa de la Unión Europea (UE) tiene esperanza de llegar a un acuerdo político antes del fin de su mandato", a finales de junio, explicó.

La ministra belga de Interior, Joelle Milquet, puso las cosas claras a su llegada a la reunión. "Esto no tiene nada de nuevo y pienso que las agendas electorales parecen más importantes que el fondo de los asuntos que existen desde hace tiempo", dijo.

Respondiendo a la pregunta de si se siente "utilizada" por Francia en esta cuestión respondió: "Sí pienso, un poco".

Gueant reconoció que esta propuesta suscitaba "reservas de Bélgica y Suecia pero que otros Estados dieron su apoyo sin reservas o mostraron interés".

París cuenta sobre todo con el apoyo de Berlín pero la manera de actuar de Gueant incomodó a su homólogo alemán Hans Peter Friedrich, que firmó con él una carta pidiendo un "mecanismo de compensación cuando un Estado sea incapaz de asumir sus obligaciones de protección de las fronteras exteriores de la UE".

"Escribí cartas con mis homólogos sobre temas importantes para nosotros, pero no todas esas cartas están pensadas para ser publicadas", lamentó Friedrich a su llegada a Luxemburgo.

La petición franco-alemana no es nueva. Este debate sobre la reforma de Schengen está abierta desde marzo de 2011 debido a Francia, que lanzó la idea de incluir la inmigración entre las razones que, dependiendo de las circunstancias, permitan restablecer los controles en las fronteras nacionales.

"Se trata de un último recurso", dijo Gueant este jueves. "La decisión incumbe a los gobiernos para que sea aceptada por los ciudadanos", explicó.

"Hay 400.000 entradas irregulares cada año en el territorio de Schengen", espacio que incluye a los 22 Estados de la UE más Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein, afirmó el ministro francés.

Por su parte, la Comisión presentó propuestas para "un mecanismo de decisión europea", declaró el jueves la comisaria de Asuntos Interiores, Cecilia Malmström.

"Schengen no es un instrumento para gestionar los flujos migratorios", advirtió.

"La señora Malmström se equivoca al olvidar que Schengen es un instrumento de protección contra las entradas irregulares", respondió Gueant.

Grecia, que vive en carne propia un flujo de inmigrantes clandestinos, es señalada directamente. "La frontera entre Grecia y Turquía no se está defendiendo", acusó recientemente Sarkozy.

Sin embargo, las autoridades griegas aseguran que tienen cómo respetar sus obligaciones si Turquía tomara medidas para acabar con el flujo de inmigrantes clandestinos que cruzan su territorio.

Pero Ankara dice que a cambio quiere facilidades de visado europeo para sus ciudadanos, algo a lo que Alemania se opone.