•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

Las fuerzas del régimen sirio irrumpieron ayer en la localidad de Tamana al Gab, en la provincia de Hama (centro), y mataron a varios civiles, según grupos de activistas y de Derechos Humanos.

Los opositores Comités de Coordinación Local informaron de la muerte de 11 personas, mientras que el Observatorio sirio de Derechos Humanos rebajó esa cifra a cinco, entre ellas una mujer.

En un comunicado, los comités detallaron que los habitantes de esa localidad huyeron de los bombardeos y buscaron refugio en las aldeas cercanas.

La violencia continuó ayer en varias zonas de Siria, pese al alto el fuego, en vigor desde el 12 de abril, y el despliegue sobre el terreno de una misión de observadores de la ONU, encargados de supervisar el cumplimiento del Plan de Paz del mediador internacional Kofi Annan, que incluye el cese de los enfrentamientos y la represión.

En la ciudad de Alepo, en el norte, las fuerzas sirias dispararon contra los manifestantes y arrestaron a varios. Mientras, se registraron bombardeos y disparos en los barrios de Al Qusor, Kafaraya y Baba Amr, en el bastión opositor de Homs (centro), así como en la localidad de Ariha, en la provincia septentrional de Idleb, agregó la red de opositores en el terreno.

Por otra parte, el Consejo de Coordinación Nacional, CCN, el principal órgano de la oposición interna siria, exigió ayer la liberación de los detenidos durante las protestas, incluido uno de sus miembros, Julud al Israui, que fue detenido ayer junto con otros activistas.

Desde el comienzo de la revuelta en marzo de 2011 contra el régimen de Bachar Al Asad, más de 10,000 personas han muerto por la violencia en Siria, según datos de la ONU, que cifra en 230,000 los desplazados internos y en más de 60,000 los refugiados en países limítrofes como Turquía y Líbano.