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  • AFP

Israel demolió en 2011 decenas de viviendas palestinas, así como cisternas e infraestructura agrícola financiadas por fondos de la Unión Europea, y otras 110 estructuras están en peligro, denunció este lunes un informe publicado por Organizaciones No Gubernamentales humanitarias.

La investigación fue realizada por ONGs locales e internacionales y supervisado por la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Según el informe del Displacement Working Group (DWG), en 2011 Israel demolió 62 estructuras financiadas por la UE (Francia, Holanda, Gran Bretaña, Polonia, Irlanda, Comisión Europea).

En abril, Francia convocó al embajador israelí en París para protestar por la demolición de dos tanques cisternas cerca de Hebrón (sur de Cisjordania), cuya construcción había financiado.

Según la OCHA, 620 estructuras fueron arrasadas en 2011 en Cisjordania, de las cuales 62 fueron financiadas por la UE. Casi la totalidad de estas estructuras se encontraban en la zona C de Cisjordania, donde Israel detenta el poder civil y la seguridad.

El ejército israelí argumenta que se ve obligado a ordenar la demolición cuando se construyen estructuras sin los permisos necesarios.

"Las demoliciones privan a comunidades vulnerables de la ayuda de gente que se preocupan por los necesitados", declaró a la AFP Nicolas Vercken, de la organización Oxfam Francia.

"Los países europeos podrán estar seguros de que el dinero de sus ciudadanos ha servido en realidad para algo si llaman al gobierno israelí a cesar la demolición de los proyectos de ayuda y de las infraestructuras civiles", agregó.

Para Emmanuelle Bennani, de CCFD-Terre Solidaire, "la destrucción de los proyectos financiados por la UE y el desplazamiento de los palestinos bajo la ocupación son contrarios las Convenciones de Ginebra. La UE debe tomar posición a favor del respeto del derecho internacional humanitario".

"Las demoliciones israelíes de infraestructuras hidráulicas han aumentado en forma alarmante este año" y ello "representa un escandaloso derroche de la ayuda europea, que es financiada por los contribuyentes", denunció Ayman Rabi, del Palestinian Hydrology Group.

"Pero el precio más alto lo pagan los hombres, mujeres y niños vulnerables, cuyos derechos son violados cuando se les priva de agua", denunció.