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  • AFP

La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) e Irán, sospechoso de querer dotarse del arma nuclear, reanudaron sus conversaciones el lunes en Viena tres meses después del fracaso de dos visitas de ese organismo de la ONU para tratar de esclarecer la índole del programa nuclear iraní.

"Aquí estamos para continuar nuestro diálogo con un espíritu positivo", declaró el jefe de los inspectores de la AIEA, el belga Herman Nackaerts, al ingresar en el local de la representación permanente de la República Islámica ante las Naciones Unidas, donde la reunión debe desarrollarse hasta el martes.

Las discusiones habían sido interrumpidas hace casi tres meses después del fracaso de dos visitas a Teherán de inspectores de la agencia de la ONU.

Estos últimos afirmaron que se les negó el acceso a la instalación militar de Parshin, donde según sospechas de la agencia, Irán habría procedido a pruebas de explosiones convencionales aplicables a ensayos nucleares, lo que Teherán desmiente.

"El objetivo de esos dos días es llegar a un acuerdo sobre un enfoque para resolver todas las cuestiones pendientes con Irán", indicó Herman Nackaerts, en particular las que se refieren a la posible dimensión militar del programa nuclear de la República Islámica.

"Es importante que abordemos lo esencial de esas cuestiones y que Irán nos deje el acceso libre a las personas, los documentos, las informaciones y las instalaciones" que puedan ayudar a aclararlas, insistió.

Estas cuestiones fueron destacadas en noviembre en un informe muy crítico de la agencia, donde había presentado un catálogo de elementos indicando que Irán había trabajado en la elaboración del arma atómica hasta 2003 y, quizás, más tarde.

El embajador iraní ante la AIEA, Ali Asghar Soltanieh, que lleva adelante las conversaciones el lunes y el martes en Viena, había calificado el informe de "no profesional, desequilibrado, ilegal y politizado".

Había seguido luego un aumento de las tensiones entre la comunidad internacional e Irán, así como un refuerzo de las sanciones de Estados Unidos y de la Unión europea.

El reinicio del diálogo en Viena está considerado por numerosos expertos y diplomáticos como una prueba sobre las intenciones de Irán antes de la celebración el 23 de mayo en Bagdad de una reunión clave con el Grupo 5+1 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania).

Este encuentro, consecutivo a un reinicio de contacto considerado positivo en abril en Estambul, debe permitir entrar en lo esencial del tema.

"Si Irán y la AIEA logran algunos avances, pienso que el Grupo 5+1 verá esto de manera positiva", indicó el lunes un diplomático occidental que pidió guardar el anonimato.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Ali Akbar Salehi, había declarado el sábado que el país deseaba una "solución aceptable" por todas las partes que irán a Bagdad, según la agencia de prensa oficial iraní IRNA.

El domingo, el negociador en jefe iraní para los temas nucleares, Said Jalili, había advertido a Occidente contra "todo cálculo erróneo" que "impediría el éxito de las negociaciones".

Teherán sugirió que estaría dispuesto, con condiciones, a renunciar al enriquecimiento de uranio hasta un 20%, que es lo central en su conflicto con las grandes potencias.

Según el cotidiano estadounidense Los Angeles Times, Estados Unidos podría dejar que Irán enriquezca a un escaso nivel de pureza para producir electricidad. Enriquecido a un 90%, el uranio entra en la composición del arma atómica.

Las potencias occidentales e Israel sospechan que Irán quiere fabricar el arma atómica, a pesar de sus reiterados desmentidos. El país es objeto de seis resoluciones de la ONU por su programa nuclear, cuatro de las cuales incluyen sanciones.