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  • AFP

El socialista François Hollande asumió ayer martes la presidencia y nombró rápidamente a su primer ministro, en una jornada marcada por un incidente en su primer viaje oficial a Berlín cuando un rayo alcanzó el avión en que viajaba, obligándolo a dar media vuelta.

François Hollande fue investido como Presidente de la República francesa, en una ceremonia celebrada por la mañana en el palacio presidencial del Elíseo, en la que prometió luchar contra las discriminaciones en Francia, e instó a “una nueva vía en Europa”.

Por la tarde, Hollande tomó su primera gran decisión del quinquenio, al nombrar como primer ministro al diputado socialista y alcalde de la ciudad de Nantes, Jean-Marc Ayrault.

Después, Hollande partió rumbo a Berlín, donde tiene prevista una cena de trabajo con la canciller alemana Ángela Merkel, para discutir sobre el pacto presupuestario europeo y la crisis griega, pero el mal tiempo perturbó su primer viaje oficial.

Rayo impacta en su avión

El avión de Hollande, alcanzado por un rayo, tuvo que dar media vuelta y regresar al aeropuerto de Villacoublay, cerca de París, donde el presidente cambió de aparato antes de volver a despegar hacia Alemania, indicó una fuente del Ministerio francés de Defensa.

Hasta ese momento, la primera jornada presidencial de Hollande, en la que se alternaron el sol y la lluvia, había transcurrido normalmente.

“A partir de este día, usted encarna Francia, usted simboliza la República y usted representa al conjunto de los franceses”, le dijo el presidente del Consejo Constitucional, Jean-Louis Debré, a François Hollande, que desde ese momento preciso pasó a ser formalmente el Presidente de la República.

En el discurso pronunciado inmediatamente después, el flamante presidente afirmó que deseaba “abrir una nueva vía en Europa”.

“Dirijo a los franceses un mensaje de confianza. Somos un gran país que supo siempre superar los desafíos”, agregó.

“Mido el peso de los problemas que debemos enfrentar: una deuda masiva, un crecimiento débil, un desempleo elevado, una competitividad degradada, una Europa que sufre para salir de la crisis”, dijo, y subrayó luego que “no hay fatalidad”.

Hollande afirmó que espera “abrir una nueva vía en Europa”, y propondrá a los dirigentes europeos un “nuevo pacto” que una la reducción de las deudas públicas a “un indispensable estímulo de la economía”.