•   La Habana, Cuba  |
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  • AFP

El inédito diálogo entre los obispos cubanos y el presidente Raúl Castro cumplió dos años, y en ese tiempo ha permitido la liberación de 130 presos políticos y que la religión gane espacio en la sociedad, pero sin apertura en lo político, estimaron analistas.

El 19 de mayo de 2010, el presidente Raúl Castro dejó de lado una tradición de medio siglo de su hermano Fidel de no abordar fuera del gobernante Partido Comunista asuntos políticos, y se sentó a conversar con el cardenal Jaime Ortega y el presidente de la Conferencia Episcopal, Dionisio García.

Este “diálogo entre cubanos” --instalado simbólicamente en el aniversario de la muerte del héroe nacional José Martí-- es calificado como “positivo” por analistas cubanos, pues además de abrir las rejas a los 130 presos políticos (quedan otros 50 en prisión, según la oposición) y a 3,000 reclusos comunes, facilitó debates sobre el futuro de la Isla y dio espacio social a la Iglesia.

“El diálogo ha arrojado resultados positivos para ambos sectores y la sociedad cubana en general. El Gobierno ha ganado en establecer un intercambio significativo de criterios con la organización de la sociedad civil que combina significativa autonomía y amplia representación”, dijo a la AFP el analista cubano Arturo López Levy, de la Universidad de Denver.

“Ambos actores, haciendo gala de realismo político y pragmatismo, lograron transferir algunas áreas en conflicto hacia áreas de cooperación. Escenario impensable tan solo una década atrás”, destacó por su parte Lenier González, uno de los editores de la revista católica Espacio Laical.

El diálogo recibió la bendición del papa Benedicto XVI, quien en su visita a la Isla en marzo declaró que “es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado, y avanzar por este camino”.

Durante más de tres décadas, la Iglesia Católica y el gobierno de Fidel Castro pasaron de una fuerte confrontación a fría cohabitación. Solo después de la histórica visita del papa Juan Pablo II en 1998 comenzó un acercamiento que se profundizó, luego de que Raúl Castro sustituyera en el mando a su hermano enfermo en 2006, y emprendiera además reformas económicas.