•   Damasco, Siria  |
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  • AFP

El ejército sirio concentraba este jueves sus ataques contra la ciudad de Rastan, importante bastión del ejército rebelde que el presidente Bashar al Asad calificó la víspera de "banda de criminales".

Frente a un régimen que cuenta sobre todo con el apoyo de su aliado ruso y que se mantiene a pesar de casi 15 meses de revuelta, la oposición mostraba los primeros signos de división.

Paralelamente en la ciudad de Rastan, situada en la provincia de Homs, fue bombardeada por el ejército a un ritmo de "tres obuses por minuto", afirmó a la AFP Rami Abdel Rahman, presidente del Observatorio sirio de los derechos humanos (OSDH) organismo con sede en Gran Bretaña.

Abdel Rahman instó a los observadores de la ONU desplegados en el país a "ir inmediatamente a la ciudad de Rastan que el régimen trata de destruir gradualmente".

Según los militantes, en Rastan hay un gran número de rebeldes que la defienden encarnizadamente.

Desde hace varios meses, esta ciudad escapa al control de las tropas gubernamentales, que en varias ocasiones han tratado de ocuparla. El 14 de mayo, 23 soldados murieron en un intento de ataque.

El miércoles, las tropas sirias llevaron a cabo cruentas ofensivas en varias regiones del país, en particular en las provincias de Deraa (sur) e Idleb (noroeste), así como en Homs, provocando la muertes de al menos 44 personas, en su mayoría civiles, según el OSDH.

En el plano político, los Comités locales de coordinación (CLC), que intentan mantener activa la revuelta en todo el territorio de Siria, amenazaron con retirarse del Consejo nacional sirio (CNS), principal coalición de la oposición, debido al "monopolio" de poder en el seno de esta instancia.

En un comunicado los CLC solicitaron al CNS que corrija ciertos "errores" so pena del retiro o la suspensión de su adhesión esta instancia.

Esta amenaza se produce dos días después de la decisión de mantener en la dirección del CNS a Burhan Ghaliun, a pesar de que es cuestionado por algunos en el seno del Consejo y de que las reglas de funcionamiento imponen un presidencia rotativa cada tres meses.

Según los militantes, entre estos "errores" figuran "la ausencia total de armonía entre la visión del CNS y la del movimiento revolucionario", "la marginalización de la mayoría de los representantes" de los CLC en el seno del Consejo y la "monopolización de las decisiones por miembros influyentes del buró ejecutivo".

El CNS es criticado en particular por no coordinar bastante su acción con los militantes en el terreno y por la gran influencia que tienen en su seno el grupo radical Hermanos Musulmanes.

Presionado por numerosos países occidentales para que deje el poder pero beneficiándose del apoyo sin falla de Moscú, el presidente Asad afirmó a una cadena de televisión rusa que las legislativas en Siria el 7 de mayo, marcadas por un boicot de la oposición, habían mostrado que los sirios apoyaban su régimen frente a la oposición y a los "terroristas".

Por otra parte, acusó a la oposición de recibir "armas y dinero" de diferentes países extranjeros, lamentando que los países occidentales hablen sólo de la "violencia del gobierno y no tengan jamás una palabra sobre los terroristas".

Citando a responsables estadounidenses y extranjeros, el diario Washington Post publicó el miércoles que Estados Unidos ayudaba y coordinaba la llegada a Siria de armas destinadas a los rebeldes, aunque no había entregado por ahora este armamento.

El miércoles, el ministro israelí de Defensa Ehud Barak declaró en una entrevista a la cadena CNN que el presidente sirio Bashar al Asad está "condenado" al fracaso.

En 14 meses, más de 12.000 personas han muerto en Siria, en su mayoría civiles, según el OSDH. Por otra parte, decenas de miles de sirios han debido refugiarse en los países vecinos.

Las violencias se han extendido al Líbano donde enfrentamientos entre opositores y partidarios del régimen sirio se han producido casi diariamente y desde el sábado en Trípoli, la gran ciudad del norte.