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  • AFP

Un grupo de presos que se niega a desalojar La Planta, una cárcel de Caracas que el gobierno ordenó clausurar, continuaban el jueves un intenso tiroteo que obligó a las autoridades a desplegar las fuerzas del orden para proteger la zona, tras la muerte la semana pasada de un vecino.

“El comandante Hugo Chávez, desde esta mañana al ser informado, giró instrucciones para atender la situación que se está viviendo en el retén de La Planta”, informó el vicepresidente Elías Jaua, quien aseguró que el plan de cerrar la cárcel es “irreversible”.

El tiroteo, iniciado temprano en la mañana, se extendía intermitentemente por más de nueve horas. Un fotógrafo de la AFP confirmó más temprano que del penal salía humo blanco y se escuchaban disparos.

La ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, explicó que dentro del penal, “un grupito tiene el control de las armas” y está enfrentado “a la mayoría” de los reclusos. Sin embargo, aseguró que su despacho mantiene el diálogo y descartó una toma por la fuerza de la cárcel.

Varela señaló que el gobierno activó un plan para proteger las residencias y evitar que los presos “vayan a intentar disparar hacia los edificios”, como ocurrió la semana pasada, cuando un hombre de 48 años murió tras ser alcanzado en la cabeza por una bala, cuando veía la televisión en su apartamento.

“No vamos a permitir bajo ningún concepto que se vuelva a generar otra situación” similar, aseguró.

1,550 policías resguardan la zona

Por su parte el ministro del Interior, Tareck El Aissami, aseguró que se están “tomando todas las medidas para garantizar la vida de toda la comunidad” de la zona, en la que --dijo-- se desplegaron 1,500 policías, los que se han enfrentado con familiares de los reclusos.

Hace tres semanas estalló la crisis en La Planta --ubicada en una zona residencial del oeste de Caracas--, donde presos armados se han rebelado contra las autoridades en rechazo a los planes de traslado.

Desde entonces, centenares de mujeres duermen en carpas o bajo cartones en los alrededores de la cárcel, esperando tener noticias de sus familiares reclusos tras la suspensión de las visitas habituales.

“Es una situación que vamos a resolver (...), sólo que no podemos decir que lo vamos a resolver hoy”, dijo Varela.

Las prisiones venezolanas, donde según organizaciones humanitarias mueren unos 300 reos al año como consecuencia de la violencia, sufren también de un gran hacinamiento. Según el gobierno, actualmente hay casi 50,000 reclusos, pero la infraestructura carcelaria sólo tiene capacidad para unos 14,000.