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  • AFP

El sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano y número tres de la Santa Sede, el arzobispo italiano Angelo Becciu, admitió el "desconcierto y la preocupación" que reinan en el Vaticano por la filtración de documentos reservados, lo que tachó de "violación" de la confianza y privacidad del papa Benedicto XVI.

"No se trata sólo de una violación, ya de por sí gravísima, de la reserva a la que cualquiera tiene derecho, sino también de un vil ultraje a la relación de confianza entre Benedicto XVI y quien se dirige a él, aunque sea para protestar", declaró el martes monseñor Becciu, en una entrevista al diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano.

Se trata de una reacción inédita, hecha por la mayor autoridad de la Curia Romana que se ha pronunciado sobre el caso hasta ahora.

La detención la semana pasada del mayordomo del Papa por la filtración de documentos secretos del Vaticano, que acabaron publicados en un libro, donde se denuncian presuntas conspiraciones entre los cardenales, pocos días después del despido del director del Banco Vaticano por un presunto caso de lavado de dinero, desató escándalo fuera y dentro de la Santa Sede.

Para varios editorialistas de la prensa italiana se trata de una guerra por el poder dentro de la Curia Romana y de una conspiración contra el número dos de la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone, superior directo de Becciu, por considerarlo inapropiado para el cargo.

"Ha sido un acto inmoral de inaudita gravedad", recalcó Becciu.

Benedicto XVI está "entristecido" y "dolido" por el "ataque brutal" que sufrió "al ver la publicación de documentos robados en su casa, correspondencia privada, pero también informaciones, reflexiones, manifestaciones de conciencia, incluso desahogos, recibidos por su magisterio", dijo.

Monseñor Becciu, un experimentado diplomático que estuvo en Cuba y Angola, recordó que en el Papa prevalece la "piedad" por la persona implicada y condenó "la hipocresía" que reina sobre el caso.

"Se fustiga el carácter absolutista y monárquico del gobierno central de la Iglesia y por otra parte se escandaliza porque algunos le escriben al Papa para expresarle ideas o incluso quejas sobre la organización del gobierno mismo", comentó.

"No somos momias, tenemos puntos de vista diferentes, evaluaciones divergentes, es algo normal. Si alguien se siente incomprendido puede dirigirse al Papa. ¿Donde está el escándalo?", subraya.

"Mis padres me enseñaron a no robar y a no aceptar lo robado", agregó.