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Un empobrecido y apartado caserío en medio de las selvas del sur de Colombia preparaba este miércoles el recibimiento del periodista francés Romeo Langlois, rehén de las FARC desde hace poco más de un mes y a quien esa guerrilla ha prometido liberar.

Pancartas en las calles de este pequeño poblado en el que viven unas 300 personas, una tarima de madera instalada en la única escuela, y un almuerzo de carne vacuna y yuca esperan a Langlois.

Desde la madrugada, numerosos guerrilleros, entre ellos varias mujeres, con impecables uniformes verde oliva, botas de caucho y fusiles recorren las calles.

El poblado cuyas casas son todas de madera se encuentra a menos de 100 km de Florencia, la capital del departamento de Caquetá, pero llegar hasta él toma entre siete y ocho horas por carreteras de tierra que con frecuencia se enfangan y que los pobladores recorren a caballo.

"Necesitamos presencia del Estado. No con armas ni bombas, sino con inversiones", dice uno de los carteles. "Las madres de guerrilleros y soldados exigimos poner fin a la guerra fracticida" (sic), reza otro.

A la vez, estudiantes con banderas blancas se congregaban en la escuela.

A un kilómetro de distancia de esta población, Romeo Langlois, corresponsal de la cadena de televisión France 24, quedó en poder de las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando la patrulla militar con la que se desplazaba para realizar un reportaje fue atacada por guerrilleros.

"Ese día escuchamos los disparos del combate aquí", recordó un habitante del caserío que goza de gran respeto entre los pobladores, pero que habló con la AFP con la condición de mantenerse en el anonimato.

"Usted entiende, aquí las FARC están muy cerca. Vienen frecuentemente por acá", justifica.

Al periodista, de 35 años, debe recogerle este miércoles una misión humanitaria integrada por un enviado del gobierno de Francia, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba y el delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja.

En la zona opera desde hace 20 años el frente 15 de las FARC, que fue el responsable de la retención del periodista Langlois, quien en el ataque guerrillero sufrió una herida superficial de bala en un brazo.

"La retención del periodista para nosotros fue algo bueno. No porque lo hayan privado de su libertad, porque eso no es bueno, sino porque trajo la atención de los periodistas nacionales y extranjeros, y ellos son la voz para que el Estado se dé cuenta de nuestra situación", confió a la AFP Nelson Cárdenas, secretario de la junta de acción comunal del caserío.

Germán Peña, presidente de la junta comunal, se lamenta de que en el lugar "no tenemos vías de acceso para sacar los productos, no tenemos energía eléctrica, tampoco agua potable, ni un promotor de salud a pesar de que tenemos un pequeño puesto de salud".

"Nos han estigmatizado, por la presencia de las FARC y la coca", pero aquí también hay gente humilde que queremos trabajar y salir de pobres", aseguró Peña.

Sin embargo, la mayoría de los habitantes con los que conversó la AFP reconocieron que el 90% de la región vive del cultivo de coca y que las FARC le cobran un impuesto "a los mafiosos", como llaman a los compradores de la pasta base que sale de la región.

La región tiene también cierta actividad ganadera, centrada en la producción de leche.